miércoles, 13 de junio de 2012

Extrañar




Dime por favor cuál es la noche,
en que vendrás, para velar tu sueño;
que no puedo vivir, porque te extraño;
y que no puedo morir, porque te quiero
JLB





¿Qué extraña Justine? Me dijo…Los segundos se hicieron eternos …

Nada… contesté. ¿Eso es malo?....

No creo… me dijo…



Y la pregunta se me quedó flotando en el espacio, mi respuesta me taladró todo el día.

¿De verdad no extraño nada? Me pregunté. No, en realidad no. Tengo ese sentimiento de no saber a ciencia cierta si eso me agrada o me desagrada.

Extrañar proviene de extraño, de algo que nos es ajeno, desconocido. La palabra evolucionó hasta usarse para definir el sentimiento de ausencia de algo, de alguien.

Pienso que quizá por eso no extraño, es decir, no ando por ahí rasgándome las vestiduras por algo o alguien. Creo que he entendido que uno tiene que vivir de la mejor manera con las circunstancias que le rodean. Además creo que solo se extraña lo que no se tiene y yo tengo. Tengo esos espacios guardados en la memoria, esas playas, esos caminos, esos ojos, esa boca tuya en medio de la noche que nada ni nadie podrá quitarme, aunque hoy ya no exista. Eso es mío, no me es ajeno, ni extraño, lo tengo en mi memoria y me pertenece….

No. No extraño.

Algunas veces lo que yo siento es añoranza, lo cual es peor, si tuviéramos que calificarlo…. Estoy jodida….
Puede ser también que las personas extrañemos de forma distinta, yo a veces tengo ganas de estar aquí o allá, de ver a alguien, de escuchar a alguien ¿eso es extrañar? A veces también me sucede que cuando se da un reencuentro me da una alegría intensa, me pongo eufórica y descubro que me agrada la cercanía recuperada. Entonces digo “te extrañé”… Y me pongo feliz… Algunas veces también “pienso en”, es decir, mientras camino pienso “esto le gustaría” “aquí se sentiría feliz” “sería bueno tenerle cerca” quizá esa es mi forma de extrañar, extrañar pensando….
Y a mi ¿alguien me extraña? ¿Es eso importante?

JD













Poema comprado



Conoci a Emilia por una de esas buenas casualidades de la vida, a veces los talleres literarios te dejan mas que metáforas y formas verbales.. Le compré este poema a un precio realmente mínimo, pues sabemos que estas cosas son invaluables, sin embargo no quería dejar de compartirlo en mi blog y obtuve su autorización para publicarlo aqui... Disfrutenlo...

Quise guardarte en el hueco de la costilla que me falta
Lucia, en este agosto andas pasos firmes en la oquedad de la ciudad llorada. ¿Has notado que en verano siempre llueve más adentro que afuera? Tal vez por eso la noche que me cuentas te inunda en memorias, Lucia, en tus recovecos de siempre. Aparta tus ojos de las sombrillas de colores, de la gente a montones, ignora la gota de lluvia que hace la hendiduda más profunda en la pared que construiste. Lucía, vuelve, a cuenta gotas, a contar la vida, como un relojito de arena en el mar de septiembre.
Emilia Medida

En Chamacuero



Finalmente llegó el encuentro de escritores en Chamacuero, encontrarte con las nuevas caras viejas de cada año, sentirte poeta por unas horas, sentirte escuchada en silencio por unos minutos mientras vas desnudándote y dándote en un pequeño poema, en un largo cuento.

Con dos horas de sueño y mis letras, llegué al jardín central, me anoté en una lista, recibí mi antología del año pasado y coloqué mis cartoneras en la mesa de venta de libros como si fueran un best seller… Me recargué en uno de esos árboles y me senté a escuchar, a escucharme, porque los poemas me llevaban a otras ideas, a otros momentos, a otros lados y porque no decirlo a esos ojos, a esa piel… Entonces escuché mi nombre, tomé el micrófono y sentí nuevamente esos nervios que se me agolpan bajo la lengua, en medio de la panza y comencé a leer… por primera vez no busqué sus ojos en alguna silla… voy caminando.

Un chico leyó poemas para su novia Norma, la chica se sonrojaba y alzaba la cabeza orgullosa de ser reconocida como esa “de boca carnosa, de piel alba y manos gráciles” Pensé que yo no quiero ni puedo ser Norma, pero me enamoré de la escena rosa y sonreí recordando mis poemas de amor, mis estados de amor… Un poco después una chica leyó un cuento eterno, hablaba de seres extraños, mundos alternos, una historia un poco complicada de la que solo recuerdo el final: la reina se comió al rey a mordidas…

Mis invitadas llegaron justo a la hora de la comida, con el tiempo exacto para la penca rellena, el clericot y la nieve de limón. ¿Mencioné que ese día fue el cumpleaños de mi madre? Verla ahí sentada escuchando mis poemas le dió el marco perfecto al día. Esa mujer de la que tanto soy y tanto me es…

Estando ahí, enfrente de todos, leyendo las locuras que pienso, las palabras que me brotan de los dedos, las pequeñas grandes historias de mi vida… Me pregunté que pensaba Belem mientras escuchaba, que anotaciones hacía en su cabeza sobre esta amiga suya, convertida por unas horas en esa otra que pocas veces se descubre…. ¿Qué es lo ven los demás? ¿Qué se asoma, que parte del caleidoscopio Justiniano se descubre, que pedacitos se esconden? ¿Quién dice que uno necesita quitarse la ropa para sentirse desnuda?

Al final del día a mi sólo me quedan ganas de seguir escribiendo, me llevo un libro nuevo bajo el brazo, el gusto de encontrarme nuevamente con otros locos como yo que anotan y anotan palabras sobre el papel para contarse historias y claro, el abrazo recibido bajo la sombra de un árbol…

JD







miércoles, 2 de mayo de 2012

La ciudad grande


Me gusta la ciudad grande

porque ahí somos distintos

porque somos dos extranos

y eso nos obliga a asirnos de las manos.

Entre tanta gente estamos tan solos….

Miles de pisadas golpean el piso

mientras tu y yo por un segundo sobrevolamos el asfalto

pocas cosas caben en una maleta:

la risa, las ganas, lo efimero…

Todo lo demas, pesa demasiado.

JD

Cosas tan poco sencillas



Decimos que las cosas que mas valen son las mas simples, cosas como recibir una sonrisa, un abrazo en el momento adecuado, que alguien tome tu mano, un atardecer, una buena carcajada. Sin embargo, creo que estas cosas no son sencillas, es decir, no es tan fácil que recibas el abrazo necesario en el momento justo o que alguien tenga el valor de tomar tu mano o que miles de nubes se acomoden de forma perfecta tras la luz del sol para regalarte el atardecer perfecto. Eso no es simple. Algunas veces he planeado el momento perfecto y no sucede y otras veces una simple noche de películas puede convertirse en un tesoro para la memoria. Supongo que es la suma de muchas cosas lo que hace que un minuto tenga todos los segundos bien puestos como para marcarnos la vida. Hay otras cosas sencillas que para mi son valiosas, por ejemplo los siete caracoles que sigo guardando en mi bolso, la piedra que me regalaron, el postit que dejaste alguna vez en mi escritorio, la servilleta con una nota, la semilla de chabacano que tiene dos letras escritas con tinta negra. Cosas sencillas, objetos valiosos, fetiches personales que me llevan a momentos, a miradas… Y claro tambien estan esas cosas sencillas intimas como la sincronia en el ritmo al caminar con alguien, el encuentro de una mirada con la tuya, la cancion que hace que dos personas se busquen entre la gente, el beso que dimos flotando sobre el suelo, el brazo que brinca tu espalda para asirte en medio de la noche, la mano que te aprieta fuerte en un momento difícil, los ojos que te dicen que por un segundo eres lo unico que existe…. Es decir cosas simples, sencillas… mas valiosas que un diamante perfecto.


JD

Las impresoras

Las impresoras tienen una relación co-dependiente con la computadora a la que han sido asignadas. No se comunican si no es por decisión del ordenador y no tienen otra función que ser mensajeras fieles de lo que otros piensan, dicen, dibujan. Sin embargo esconden bajo esa supuesta sumisión una maldad, que una vez detonada es difícil de frenar. Sucede que a las once de la noche cuando no existen papelerías abiertas, ni amigos o vecinos a quienes llamar, cuando ya la gente duerme y uno se dispone a terminar de imprimir la tesis doctoral resultado del trabajo de años: la impresora deja de funcionar. Finge y nos aturde prendiendo sus focos parpadeantes, ahora verde, ahora rojo, ahora amarillo, prender y apagar, conectar, desconectar, volver a programar. La impresora cede un poco, imprime dos párrafos y luego nada, en otra hoja dos palabras y un silencio, al final signos, líneas, pruebas de color que no hemos solicitado. Se ríe. Empieza a consumir papel: una letra por hoja, un número en un tamaño carta. A las dos de la mañana la impresora está cansada y tu también, las diez hojas restantes para el trabajo de nueve permanecen intactas esperando su final, entonces, haciendo acopio de toda su energía, tu impresora empieza a creerse artista y construye acordeones de papel bond.


JD

martes, 24 de abril de 2012

The happy people

Entrar ahí fue como entrar a otro mundo, un mundo que existe a veinte pisos de distancia de la banqueta sobre la que yo camino. El piso de mármol, el aroma delicioso de perfumes y lociones caras, las sonrisas de portada de revista en todas las personas con las que me topé en el vestíbulo, enmarcado por dos fuentes modernistas, cuyo sonido de cascadas te hacía sentir que estabas en el paraíso. Wow, todos aquí son bellos, sus ropas delicadamente elegidas, sus bolsos con logotipos reconocidos y el sonido de sus zapatos de diseñador sobre el pasillo que da a los elevadores, me hacia tin tin en la cabeza. This is the happy people. Anduve ahí, conociendo, intrigándome, preguntándome, cuestionándome… ¿qué sucede, en donde reside la gran diferencia, que es lo que ocasiona el abismo entre unos y otros? La cosas es sencilla, the happy people, no tiene que preocuparse por sobrevivir, al contrario de millones de mexicanos para quienes cada día es un reto constante. Yo no quiero hablar de política, ni de posturas gubernamentales, mucho menos de las muchas necesidades que como nación tenemos, lo que si quiero decir es que es difícil sonreírle a la vida cuando se tiene que sobrevivir. The happy people, tiene un trabajo seguro y que paga bien, una vivienda cómoda, una familia de foto de revista y la capacidad para comprar libros, ir al teatro e incluso irse de vacaciones. The happy people no hace filas a las 4 de la mañana en el seguro social para recibir dos cajas de naproxeno que no sirven de nada, no hace tres horas de distancia de su ranchería a la fabrica mas cercana donde pagan el salario mínimo por doce horas de trabajo sin ninguna prestación “de ley”, no repite el menú de su comida cinco días a la semana, ni envía a sus hijos a escuelas en las que los libros de texto son el único material didáctico con el que se cuenta. Ellos viven en un país diferente…. a veinte pisos de las banquetas….

JD


miércoles, 18 de abril de 2012

Astronauta



Fue su nombre un universo
constelaciones los lunares de su piel
mis besos las naves espaciales que poblaron cada planeta
yo, un satélite que giraba en la órbita de su sexo
JD

viernes, 30 de marzo de 2012

Grita



Después de todo no supe cómo hacerlo.
Dime que soy cobarde después de resistirme a tu mirada, dime que no tengo fuerzas después de que he tenido que soltarme de tu mano y andar yo sola con cinco dedos que me sobran, dormir con una almohada que me estorba, vivir con los minutos que tenia para ti.
Dime que no fue suficiente, que mil días no alcanzaron para que pudieras sostenerte, sostenerme, dime que no, pero dímelo.

JD

Traveling



Este tipo de cosas me pasan a mi: los relámpagos, los temblores, los arrebatos. Viajé toda la noche, tenía frio, agarré lo único que tenía: ganas y esperanzas. En la maleta las oraciones de mi madre, tus palabras de aliento, las cinco lágrimas derramadas sin sentido, las muchas preguntas en mi cabeza, un atado de miedos, incertidumbres, sueños por cumplirse, deseos incontrolables de correr, un paso firme a “no sé donde”, las respuestas ensayadas, el disfraz necesario.
Me pierdo entre el mar de gente, respiro vida y me contagio. Mis zapatos rojos hacen un ruido distinto sobre la calle Juárez, mis ojos acarician los libros, mis dedos rozan las paredes viejas y sienten frio, me desayuno el pasado, mis treinta años envueltos en esta taza de café. Subo un edificio, me descubro tras el espejo del elevador en el piso número catorce y pienso en mi perro. Llego a la galería, me enamoro del cuadro ese de las uvas rojas y lo imagino sobre la pared de la sala de mi casa, pregunto al taxista sobre el partido de la selección mexicana, hago cuentas en mi cabeza y tarareo la canción que canta la radio.
Me cambio de ropa, me suelto el pelo, veo a los soldados bajarse formaditos de un camión y acercarse a la bandera enorme que ondea en el centro del zócalo, una mujer pregona que el mundo está por acabarse. Yo bebo agua mineral con limón y sal, mastico los hielos, fumo un cigarro y reconozco en mis palabras a esa otra que no soy yo.
Sentada sobre el piso de la central de autobuses, tomó café, leo un cuento y sigo teniendo frio. Pienso que es tarde, que es hora de volver a casa y me pregunto donde esta eso, pero es tarde y hace frio y la carretera es oscura y tengo sueño y llevo las oraciones de mi madre como amuleto y eso es bastante.
JD

jueves, 29 de marzo de 2012

La muñeca



Fui la muñeca.
No como esas que se compran y se usan y se olvidan, sino como esas que se encuentran en alguna banqueta y que se toman con dulzura.
Como aquella que se espera como regalo añorado.
Fui querida, mimada, la muñeca que duerme a un lado de la almohada y comparte la sabana.No un objeto, la representación de algo más grande y no por eso menos real.
Sentí sobre la piel la concentración de toda esa energía dirigida.
Una muñeca linda, a la que se le cuentan las cosas que a los otros no se les cuenta, a la que se le peinan los cabellos y se le tejen ideas.
Pero al fin muñeca. Y me descompuse.
JD

La teoría del testigo



Después de tomarme algunas botellas de vino tinto con una de mis más queridas cómplices, empezamos a hablar de la teoría del testigo, la cual afirma que la búsqueda de un amor, de una pareja, marido u lo que sea, es porque necesitamos un testigo. Si, un pequeño gran testigo de lo que somos y hacemos. A los amigos por supuesto los hacemos partícipes de nuestras vidas, de nuestros logros, pero es distinto cuando se tiene un testigo de tu sueño, de tus sonrisas, de tus enojos. Necesitamos un testigo que confirme nuestra existencia. Somos en función del otro. Interiorizamos solo si hay un referente externo. Es natural.
El testigo se convierte entonces en nuestro mejor amigo, pero también en el peor enemigo. A él no es posible mentirle. Uno mismo puede engañarse, tratar de maquillar las acciones o pensamientos, acomodar las palabras, justificarse, pero el testigo lo sabe todo, es su función, para ello fue creado, amado, buscado. Entonces le odiamos porque nos sabe más que nosotros mismos y también por eso le amamos, porque nos sabe sobre la almohada, bajo el enojo, entre la bruma.
Atestíguame…

JD

lunes, 5 de marzo de 2012

Tiempo de elecciones



“Eres libre para elegirme, eso no te hace la mejor persona y no elegirme tampoco te condena, ni hace que yo deje de quererte, pero tampoco el hecho de que tu me elijas me obliga a mi a hacer lo mismo. Es decir, somos libres”


Uno decide siempre, elige cosas, ropa que ponerse, la cantidad de salsa en los tacos, el nombre de los hijos y las cervezas que se toma. Uno siempre decide, aunque no lo haga con la boca, cruzamos los brazos, besamos con la boca abierta o cerrada, abrazamos con fuerza, caminamos al ritmo del otro y nos alejamos corporalmente de alguien que nos incomoda. Decides si aparecer de malas en una fiesta, decides si mandarle información útil a tu cerebro con una buena lectura o embrutecerte con las telenovelas y programas de fantasmas y concursos de cantantes.



Elecciones.
Siempre.


También decidimos como ser, como aparecer ante los demás, como revelarnos y como escondernos. Incluso elegimos las mascaras que nos ponemos cuando nos sentimos asustados y vulnerables. Siempre elegimos. Elegimos también a las personas que nos rodean, a quienes queremos tener cerca, a quienes queremos querer, a quienes les vamos a dar el poder de arruinar nuestro día o de hacerlo mejor. Yo decido quien forma parte de mi vida, es decir, no tengo que tener cerca a mi prima chismosa que me ofende, solo porque “es de mi familia”, no tengo porque soportar ataques o críticas de tíos, amigos, compañeros de trabajo, solo “por compromiso”. Yo decido quienes son mis maestros de vida, quienes me ayudaran a crecer y ser mejor.
Elegir también, es dejar fuera las demás opciones, eso es lógico, dirían en mi pueblo “no se puede chiflar y comer pinole” y también es cierto que cuando se elige algo, hay que agarrarlo con las dos manos, con los dos ojos e incluso si es posible con la boca, asumir la elección es parte clave de que valga la pena descartar las otras. Yo opino que “el amor es una decisión” Si si, la cosa química y las mariposas en la panza y el caminar sobre las nubes, es delicioso, pero elegir con quien compartirte debe ser una decisión pensada. ¿A quién quiero darle la oportunidad de caminar conmigo? ¿Qué cosas estoy dispuesta a dar y recibir en este caminar con alguien de mi mano? Amar es elegir, decidir, decidirse, a entregar, dar, aprender, vivir, acompañar, continuar. Se dice que “es de sabios cambiar de opinión” también es cierto, nada es eterno, todo cambia y las personas lo hacemos mas seguido que nada. La cosa es entender los cambios propios y ajenos y continuar caminando, cuando amamos elegimos también ser testigos de la evolución y transformación del otro. Formar parte.

Decidir es la libertad máxima, por lo tanto responsabilidad máxima.
JD

miércoles, 22 de febrero de 2012

Silente



Son las seis de la tarde. Manejo con un rumbo definido, apoyo mi codo sobre la ventanilla y miro a la derecha un atardecer que empieza a sonrojarse. Dios jugó con las nubes esta tarde y formó muchas líneas acolchonadas en el cielo.
Sonrío.
A mí también me encanta Dios; repito el poema en mi cabeza y me percato de mi silencio. No he hablado con nadie desde hace horas y en el trabajo no he pasado de lo socialmente esperado: Buenas tardes, que grande esta tu niña, no gracias, con permiso, hasta mañana.
Samir no ladra mucho tampoco, ¿será que permanecemos mucho tiempo calladitos?
No es tristeza, es silencio.
Dice Octavio Paz que “para callarse hay que haber hablado” ¿He dicho tanto que ya no tengo mucho que decir? Me surge otra pregunta: ¿He hablado lo necesario, lo querido, lo pensado?
Últimamente únicamente hablo con los dedos. Algo le pasa a mi cerebro que no articula las palabras, sólo las escribe. Al teléfono mi mente divaga y escucho la voz al otro lado que sube, baja, vibra, mi oreja se engolosina de sonidos y mi garganta se cierra, situación que se repite también estando frente al otro, solo que con mayor intensidad, es como si todo mi cuerpo escuchara y despertara cada poro de mi piel, sigo los ojos, las manos, el subir y bajar de las pestañas, estudio las texturas de las telas, el algunas veces perceptible ritmo al respirar, la voz, el lenguaje, su discurso. Me pongo inquieta, muevo las manos y las piernas, tomo café, fumo un cigarro, me levanto de la silla, desvío la mirada.
Que nadie me descubra así: silente. Y haga la fatídica pregunta : ¿qué me cuentas? o peor aún, la frase que me manda definitivamente a la esquina: “platícame algo”. Y entonces, miro al piso, después a la derecha, luego a la izquierda y cuando subo la mirada mis labios se abren y dicen “no se que contarte” Yo no quiero decir eso, son mis dedos celosos que me cierran la boca. O quizá es que no quiero decirme a todos y quiero guardarle las primicias a tus orejas, para cuando vengas, para cuando estés, para cuando escuches y detengas tu mirada en la mía y descubras el caudal de historias lindas que voy a contarte.
Seguiré escribiendo…
JD

Pronto



...supongo que un día vamos a querernos,

cuando el amor se nos haya acabado

de tanto andarlo regando

en las cactáceas de la incertidumbre...

JD

II



Qué me queda colibrí

si no te posas sobre esta flor

Escóndete

petalmente

entre mis piernas


JD

jueves, 9 de febrero de 2012

La bonita



Yo no soy bonita, nunca lo he sido y creo que a estas alturas de mi vida nunca lo seré. No es para deprimirse claro, tengo muchos otros atributos. Además no se puede llegar a ser bonita, o se es o no se es bonita de nacimiento y punto. Yo conozco mujeres bonitas bonitas, incluso conozco ese tipo de bonitas de las cuales es imposible apartar la mirada y no tiene nada que ver con preferencias sexuales, creo que hay hombres y mujeres bellos que uno gusta de admirar, así como uno admira un amanecer o una flor hermosa, o una pintura cautivadora.

La belleza es agradable y nos deleita.

Tampoco es que yo odie a las “bonitas” creo que algunas personas son bonitas, otras son creativas, otras son interesantes, otras son habilidosas para una u otra cosa, ser bello es una característica mas en un ser humano, tampoco creo eso de que porque se es bonita no se tiene inteligencia, o al contrario, pues se de casos tanto de un lado como del otro que refutan esa teoría. La cuestión es, creo yo que muchas veces ser “bonitas” es lo único que algunas personas son y eso es triste, pues la belleza física, de acuerdo a los estándares establecidos va menguando con el tiempo y entonces el vacio se hace presente.

Hace poco conocí a una “bonita”, una mujer cuya categoría llamaré “bonita a la máxima potencia”, cuando alguien hablaba con ella no importaba realmente lo que decía, dejaba a hombres y mujeres embelesados y simplemente asentían a todas sus peticiones. Lo que me sorprendió de ella fue su alta capacidad de adaptación, su actitud de servicio para con el mundo y su rapidez mental, cosas que pocos veían, pues tras sus ojos verdes y su cuerpo escultural, ¿Qué le importaba al mundo que la chica supiera hablar francés? Era triste, ella se esmeraba en ser vista mas allá de su melena rubia y su piel blanca, pero era casi imposible, pude percatarme de la satisfacción que le causaba arreglar un problema por teléfono y como se asomaba una mirada triste cuando lograba lo mismo en persona y en la mitad del tiempo. ¿no quería ser vista? Claro que lo quería, pero creo que no era lo único que deseaba mostrar al mundo. Además, ser “bonita” le implicaba muchas otras cosas, no siempre agradables, para empezar estaba siempre defendiéndose, ya sea de mujeres envidiosas o de hombres atrevidos, no podía comerse un pastel de chocolate sin culpa y pese a todo era insegura, pues se esmeraba en demostrar siempre que no era sólo bonita.

En esos días en los que estuve cerca de “la bonita” recibi un hermoso ramo de rosas, obviamente el chico de las flores asumió, que era para “la bonita”, incluso mis compañeras de trabajo preguntaron sorprendidas ¿son para ti? No supe si sentirme halagada u ofendida, lo que noté es que la “bonita” se sentía incomoda, pues inmediatamente me explicó que no le gustaba que su novio le enviara flores y se lo tenia prohibido (cosa que a mi poco me importaba), yo por mi lado pensé: También las feas recibimos flores…


Creo además que se requieren muchas otras cosas para ser “bonita” algunas veces he intentado si no ser “bonita” al menos seguir las instrucciones para ser ese “tipo” de mujer, pero nunca llego siquiera al escalón número dos en esos menesteres, es decir, a mi nunca se me ha dado eso de andar vestida a la moda, detenerme dos horas frente al espejo arreglando mi cabello, (que dicho sea de paso es indomable), comprar los cosméticos adecuados a mi tono de piel y además aprender a usarlos y tener el tiempo de hacerlo, saberme la pose exacta para las fotos y los estilos, cortes, tipos de tela y etc etc que se “deben” usar para lograr determinados efectos…. a mi eso me parece complicado y eterno. Yo en cinco minutos puedo salir de mi casa sin ninguna complicación a casi cualquier lado. Quizá por eso un día alguien me dijo que no podía llevarme con mis pantalones rotos a conocer a sus amigos. Me sentí sumamente enojada y fea, pero después un sentimiento de supervivencia me hizo recuperarme rápidamente y pensé que las convenciones sociales se imponen ante algunas personas, tanto, que aunque les caigas bien, necesitas para ellos cumplir con ciertos estándares. Afortunadamente a mi, los moldes nunca me quedan, asi que me valen madre.

“La bonita” desapareció un día de la oficina, dejando a varios caballeros tristes y a varias féminas más tranquilas. Nadie ha mencionado a donde o porque… es como si no hubiese existido… lo cual es también, bastante triste.

JD

lunes, 30 de enero de 2012

TICUS



Ahoy mismo voy a contarles como es que me encuentro sentada en esta silla, creo que Juan Carlos Reyes me invitó porque me vio muy aguililla y es que una en estos tiempos no puede quedarse asi amonada viendo la vida pasar porque se corre el riesgo de quedarse arrejolada como trasto viejo y como tampoco va a andar una de cólera, y es que aunque no lo crean hay cada cacaseca que ni un vasito de tuba le brindan a una.
En fin, la cosa es que por lo menos hay que conseguirse una coyota para mantenerse, pero cambiemos de tema, no quisiera que pensaran que ando yo de pachita o que los quiero embelecar con esta historia y no es que sea perrucha ni mucho menos, pero entimadamente el me invito y punto.
Llegué a Colima una hermosa madrugada del mes de julio, por amor claro, uno definitivamente llega a Colima siempre por amor, ¿hay algotracosa por la que uno llegue aquí? Definitivamente no. Gané para Colima nomas porque me enchicuilé, cargué mi petaquita con mis tatachis y sin que me importara la relajada que me puso mi madre, llegué arrastrada de ilusiones y me quedé en esta tierra fértil en donde las ramas de los árboles se convierten en raíces. A mi ya me han crecido raíces de los brazos. Dice Chavela Vargas que “uno vuelve siempre a los mismos sitios donde amó la vida”. Yo lo creo, a ella le creo casi todo, incluso cuando dijo que “Colima es el mejor estado” seguramente ella amó aquí la vida, tanto como yo lo hago. Pero además de eso me gustan sus calles, sus días lluviosos, sus parotas y sus camellones llenos de mangos, limones, guayabas y otras frutas que realmente se caen de los árboles regalándose a la gente. Aprendí a conocer Colima subiendo y bajando calles, echándome un almuerzo de arriero mientras corría de un lado a otro por sus calles empedradas, calmándome la sed con tejuino y agua de coco y conviviendo con las besuconas, las iguanas y los esquilines y aunque todavía no tengo saca en las tiendas importantes, mas o menos ya me siento parte de la ciudadanía.

Al principio no fue todo tan fácil, hay que ser cuidadosa aquí, con lo que se dice y se hace, dicen que “si no quieres que se sepa, ni lo pienses” y no es que yo este tumbada del burro, pero hay ca gente dañera ….que anda nomas pachiteando, que si pura zanduga, que si anda rabuleca, que nomas anda chingaleando, pero no hay que juzgar así a la ligera, ni que una viniera a ruñir, para que armar tanta borunda….. En realidad de lo único que se tiene que cuidar uno aquí es de la guzguera, ¿pero es que quien se resiste a las bolitas de color, los besos, el alfajor, la fruta enmielada, la cuala, los colados, o los espejos acompañados de un aromático café de Comala con su chínguere de ponche, tan rico tan rico que hasta las papayitas se come uno. Y ya ni hablemos de chilayo, las pacholas, el pico de gallo, los tamales de ceniza y el tatemado. CHINTOLO….
Ahorita ando muy enguasada, pero claro que ando pensado en buscarme un buen amor colimense, quedarme para siempre y ver a mis hijos jugando changay y bebeleche, peleando sus caicos y canicas, y haciendo las dagas que hacen los niños, busco sin mucha jupia claro, no vaya a ser que me enamore del primer garrolero guandajon que me regale unas dormilonas, nada mas de pensarlo me da armonía. Quiero convertirme en una viejana bonita, de esas que van a ver a la virgen cada 12 de diciembre a catedral, que cuidan sus matas con cariño, que curan con jumentos milagrosos y espantan a los niños con el ticuruz o el petaquero, dominando la vida desde el pretil de la cocina.
Por lo pronto ya se, que me amarro los cabetes, no las agujetas, escribo con una lapicera, no con un bolígrafo, uso ponchos, no cobijas, cuando duermo a media tarde me echo la jesta, si se derrama un líquido se charpea el piso y ya puedo pedir con facilidad pozole seco, sopes gordos y sopitos con mucho jugo.
Cuando comencé a leer TICUS descubrí gratamente no solo muchas palabras sino también me ayudo a conocer y reconocer los usos y costumbres de este estado, y en definitiva considero que sería bueno que al cruzar el limite estatal se nos hiciera llegar un ejemplar a todos los fuereños, asi no cometeríamos tantas nangueras mientras descubrimos esta tierra.. Ticus es un libro que hay que leer y releer, hay que descubrirlo y descubrirse en el, considero que es el resultado no solo de una profunda investigación sino también del profundo cariño y respeto por estos 5 627 km cuadrados que llamamos Colima.




JD

lunes, 23 de enero de 2012

Y cuando desperté Horacio estaba ahí




Horacio es mi automóvil, le puse así en honor a Rayuela, un poco porque el nombre me gustaba y un poco mas porque quise sentirme “La maga”, aunque Horacio no habla, ni escribe poesía, ni conoce Buenos Aires. Horacio me ha acompañado a muchos lados, ha sido el testigo, a veces no tan grato, de muchas de mis aventuras. Vino conmigo a Colima y me acompañó cargado de libros, dos o tres pares de zapatos y muchas esperanzas a esta ciudad verde y llena de parotas; cuando a mí se me rompió el corazón, a él se le descompuso el motor y entonces tuvimos que separarnos, yo fui al terapeuta y el al mecánico, después de un lapso apropiado nos reencontramos y seguimos el camino como si nada hubiera pasado, aunque yo tenía dos o tres heridas y el dos o tres remiendos con silicón que le han servido un poco o un mucho para seguir rodando.

En diciembre pasado Horacio volvió a enfermar, yo también volví a enfermar, a veces creo que los objetos y yo tenemos alguna conexión porque nos sucede casi lo mismo. Lo mío fue un lunes, lo recuerdo muy bien, después de llorar toda la noche y pretender subirme a la vida como todos los días, la tarde del lunes de desplomé sobre el asfalto sin fuerzas de nada: tuvieron que levantarme del piso. A Horacio le sucedió al día siguiente, quise que caminara hacia atrás y el no lo permitió, solamente quería ir hacia adelante, cuando insistí, patinó sus llantas y no quiso moverse más, creo que fue una forma de decirme: “No vamos a regresar al pasado, al menos yo no, si tu quieres allá tu”. Fue tanta mi insistencia que Horacio tuvo que regresar al mecánico y yo sigo haciendo equilibrio para no caerme. El mecánico dice que lo mejor sería deshacerme de Horacio, que busque otro carro, algo más pequeño y algo menos complicado, sin embargo yo tengo cierto apego con el y me parece difícil decirle así, de un día para otro, que saldrá de mi vida. Quizá como dice el terapeuta, el verdadero problema es otro.

Supongo que ahora que regresó Horacio seguiremos el camino hasta el próximo bache, como lo hicimos en diciembre pasado, como lo hicimos cuando llegamos a la ciudad de las parotas, incluso cuando un viernes santo saliendo de misa Horacio había sido agredido y perdió uno de sus cristales.

JD

domingo, 8 de enero de 2012

2012



2012
Como dice la canción: “ y vamos abriendo puertas y vamos cerrando heridas”, ya nos llegó el 2012... Esta vez yo me senté frente al mar preparándome para su llegada... pero también me di la oportunidad de despedirme del 2011 con todo el respeto que se merecía, porque al final de todo, solo podía decirle gracias por darme cada día de los doce meses, por enseñarme tanto, por hacerme feliz, por darme en la madre, por venir, quedarse e irse como los buenos amores, así, sin prisas ni aspavientos.... Adiós 2011....
Hoy ya estamos en enero y hay que subirse al 12 con muchas fuerzas y energías, porque parece que estos primeros días no han sido caminados, sino volados.... yo, entre deshacer maletas, avisarle a Samir que ya llegué tratar de que Horacio entienda que lo mas importante en la vida no son sus balatas, buscar una agenda que me guste, ordenar mi casa, dejar un trabajo y empezar con otro, acordarme de los pendientes de los pendientes, preocuparme por la dieta, tratar de entender mi nuevo corte de cabello, seguir estudiando deontología y preparar el cambio de tesis, no me ha sido posible dormir una noche completa en la tranquilidad de mi hogar, porque claro, también esta esa otra parte que no se cuenta, la interna, la intensa, la real...
Dicen que uno termina el año como lo empieza.... yo me despedí del 2011 en la carretera y le di la bienvenida al 2012 en el mismo lugar ¿que significará eso? No sé, lo que si se es que este año será muy bueno.... En realidad, cualquier día, cualquier instante (cualquier suspiro, dice ella) es un inicio, una nueva oportunidad, pero el 1 de enero lo usamos tradicionalmente como punto de partida ....
Este año yo no comí uvas, ni corrí con las maletas, ni use ropa interior roja... este fin de año me senté frente al mar el tiempo que me fue necesario para escribir, para leer, para tomar café, para soltar la cuerda que seguía manteniendo dos o tres de mis veleros, para abrir los brazos y recibir la brisa de la vida y la energía del sol, para recoger caracoles y conchitas, para soltarte al mar con la seguridad de que si regresas vendrás desde otro océano y si no lo haces será porque encontraste un muelle... Tuve también que ir al campo, para acordarme de que la vida es fértil, que cambia, que es estacional, que pajaritos y flores no siempre adornan los paisajes y no por eso se está muerto, que hay algo adentro de la corteza de los árboles más fuerte que sus ramas, que se germina vida siempre, que siempre se late desde las entrañas...

Bienvenido seas 2012… a ver cómo nos va…. aviéntame los días… que tengo ganas de vivir!


JD

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Llorarte es bueno



Ya he llorado

hasta sentirme viva

Me he comido de dolor

hasta los dientes

Llorarte, sí

pero lamiendo el mundo

Amarte, sí

y llorar de amor por eso

Llorar sin religión

sobre una biblia de lágrimas

He pensado demasiado

en lo que te falta

y me sobra

Lloro sin querer,

como si hubiesen motivos

De cabeza,

tengo perlas en la frente

Llorarte entre la gente,

hacerlo a solas

como un cuervo viudo

disecado

Hacer el Kamasutra

de los llantos

sobre una balsa de sollozos

encallados

Llorarte en rebelión,

en sumisión,

en bolas,

como en la maratón

del desamparo

Me río

y llueven recuerdos

de mis ojos

Tú lloras

como un porrito abandonado

Me hace llorar el humo

pero prefiero fumarte

Fumarte

mientras lloro un cigarrillo

Reír es mejor

reír contigo

pero si no hay remedio

lloremos juntos.

Sabeli Ceballos Franco

domingo, 27 de noviembre de 2011

Tengo miedo



Tengo miedo de seguir caminando y que de plano un día no me alcances.
Volver la mirada, no encontrar tus ojos.
Correr sin rumbo hasta cansarme.
Tener ganas de beber agua.
Sentir una boca.
Perderme, para ver si me encuentras y me detienes y me das agua de tus labios.
Llorar. Dar brincos.
Subirse a la escalera, bajarse de las nubes. De golpe. Sin miedo.
A brazos abiertos, que no necesitas.
Dar pequeños saltos, para elevarme un segundo y ser etérea.
Como bajo tus manos. Y no extrañarte.
JD

miércoles, 26 de octubre de 2011

ROMANZA DEL AMOR RARO




Ella huye de mis manos mariposa nocturna
aletea desnuda al borde del sillón.
Ella nunca fue mía
antes fue de su madre y sus amigas
antes fue de la patria y esas lejanas tierras exquisitas.
Inventó otros amores fue feliz
compartiendo el rumor pausado de otras lenguas
y ciertas explosiones en la mañana bélica.
Entonces tampoco ella era mía
era de la aventura cercana de la muerte
y de otras aventuras más cercanas.
Ella nunca fue mía y sin embargo
quizás nadie fue mía como ella
ni yo tuve insistencia más rara que su amor.
Porque arqueaba su espalda y yo resplandecía
me tragaba su lengua dentelleaba.
En las tardes ardientes aún sueño nuestros cuerpos
el humo del cigarro
el rocío final
y entonces sé que ella fue mía a su manera
y eso basta.

ODETTE ALONSO YODÚ
(Santiago de Cuba, 1964)

jueves, 6 de octubre de 2011

El amor no existe...tu si






Entre un centenar de personas unos ojos buscan otros ojos y cuando hacen contacto, las otras noventa y nueve personas desaparecen.

En el cine una cabeza busca un hombro y durante ese segundo tiene la certeza de que no hay mejor lugar en el mundo.

Una mano dormida, busca a otra mano dormida aunque las dos duerman su propio sueño.

Un gesto, una mueca, un ademán, característico y único en el otro, se convierten en el detonante automático de una sonrisa propia.

El mejor tratamiento y la mejor medicina, es saber que su mano, sus ojos y su silencio te acompañan mientras tu dormitas.

Una noche de navidad o un cumpleaños no existen sin un abrazo y una voz en específico.

Unos dedos que se enredan en el cabello, son el mejor somnifero para la noche de los miedos.

...si el amor se acaba, o cambia, o se cansa, no importa, porque existes en el instante en el que tu orgasmo se derrama sobre mi vientre y son mis brazos los que te regresan a la superficie de la vida...

JD

lunes, 5 de septiembre de 2011

Tomo café...



Tu recuerdo o mi añoranza de ti, es temporal. Cada dia me llueves unas horas. a eso de las seis de la tarde caes sobre mis hombros en gotas, resbalas tibiamente o me golpeas la cara. A veces abro la boca y me trago alguna tarde a tu lado, o un café, o un suspiro, gotas de ti....

JD

sábado, 9 de julio de 2011

Regreso



Dice Chavela Vargas que “uno vuelve siempre a los mismos sitios donde amo la vida”. Yo lo creo, a ella le creo casi todo, incluso aquello de que “Colima es el mejor estado” seguramente ella amo aquí la vida, yo también lo hice. Pero además de eso me gustan sus calles, sus días lluviosos, sus parotas y sus camellones llenos de mangos, limones, guayabas y otras frutas que realmente se caen de los árboles regalándose a la gente. Me pregunto entonces ¿yo a donde regreso? A todos lados y a ninguno. Como Isabel Allende, creo yo, que tengo mi país inventado, ese que llevo en el alma, en el vientre, entre los huesos, ese que construyo de nostalgias y recuerdos, de tus ojos a través de la gente, de un atardecer sobre la arena, de la canción de lleva sus manos de paloma escondidas, del poema que leí desnuda sobre un hombro, del olor del cabello de mi madre, del sonido de mis pasos en una central de autobuses, del aroma del incienso, del silencio de mi casa, de una boca, de una piel, de una espalda, del sonido del mar, de la textura que deja en los labios un trago de vino tinto. Regreso a esas pequeñas cosas entonces, esas en las que amo la vida, cosas comunes y simples, únicas. A esas que son intemporales, inubicables.
Yo por eso amo la vida siempre, incluso los lunes…

JD

sábado, 2 de julio de 2011

AMIGAS




Tenia quince años y tenia una amiga. Fue la persona mas constante en mi vida. Fuimos amigas. Nos queríamos por la simple razón de existir y porque ambas éramos extrañas y nadie más nos aguantaba. Hacíamos cosas simples y como todas las quinceañeras pensábamos que eran importantes. Leíamos poesía y escuchábamos música, íbamos a bailar y veíamos películas. Nos contábamos los planes y las dudas. Resolvíamos problemas de matemáticas y problemas de amor, nos acompañamos un tramo en el camino de la vida. Después crecimos y cada quien tomó su rumbo, sin embargo aun recuerdo aquellos días con un buen sabor de boca. Hoy, que ya no tengo quince años y que mis problemas a resolver van más allá de una ecuación matemática, se que las amigas son imprescindibles. Yo no tengo muchas, pero las que tengo valen por mil, son mis compañeras de lucha, mi apoyo constante, los referentes femeninos que me impulsan a seguir. Mis amigas son simples, no han ganado premios internacionales, ni son famosas, ni millonarias, pero son únicas, son fuertes, son inteligentes y bellas en mas de algún sentido, pero sobre todo son parte de mi tribu, comparten conmigo la marca de la hembra. Mis amigas no son buenas, ni malas, mis amigas son. Y se enfrentan con la misma fuerza a domar su cabello a las 8 de la mañana que a las pataletas de un niño de 3 años que no quiere ponerse los zapatos. Tienen la paciencia para escuchar las historias de siempre y la impaciencia de levantar el teléfono e invitar al amor a su casa. Se sienten igual de bellas en un vestido de noche que en la pijama un domingo a las 10 de la mañana y pueden hacer que una lonchera se convierta en el cofre de un pirata y que una llamada a kilómetros de distancia se convierta en el abrazo mas fuerte. Mis amigas rien, lloran, se caen y se levantan, son mujeres de carne y hueso que sienten desde y con el vientre, la cabeza y el corazón. No siempre estamos de acuerdo, pero siempre estamos, nos tendemos una mano, un par de zapatos y un consejo. Mis amigas no juzgan, no indagan, no exigen. Mis amigas se enfrentan con los dos pies a la vida y con las dos manos al amor. Hoy brindo por ellas, por las mujeres que me acompañan, por quienes me saben y me quieren, por el respeto mutuo, por la risa compartida, pero sobretodo por el privilegio que tengo de ser su amiga.
JD

miércoles, 29 de junio de 2011

Travesia



Tuve que cruzar ese puente llena de miedo, ponerme el uniforme, escaparme al mar, lejos, ahí no podía encontrarte, anclarme en un puerto, besar dos o tres espaldas, buscarte sin saberlo, enamorarme y romperme el corazón, juntar los pedacitos, usar resistol para unirlo, echarle dos o tres puntadas a las orillas para que lo encontraras mas o menos en forma y no te espantaras tanto.
Tuve que aprender a ser paciente, a cocinar al menos un platillo con el cual sorprenderte, dos canciones cursis para cuando fuese necesario y algunas otras mañas de supervivencia. Anduve sobre la tierra, sobre el asfalto y también sobre las nubes. Vencí mi miedo a la oscuridad y a las arañas, a perderme en la bruma de mis pensamientos, a olvidarte. Leí algunos libros para serte interesante, vi algunas películas, algunas obras de teatro, fui a tres conciertos. Domé a varios de mis demonios, cambié mis malos hábitos, aprendí a peinarme.
En pocas palabras trabajé como una loca para ser lo suficiente para ti. Pero un día mientras te esperaba, alguien me sonrió y me dijo que era linda, así como soy y todo fue distinto.
JD

jueves, 2 de junio de 2011

Mordaz

Es agravio tocar a Violeta.
Tender un puente. Comunicarse.
Valdria más cerrar los ojos, quedarse con las ganas.
No construir un camino de ida y vuelta, de una a otra orilla, de su piel a la mia, de sus ojos a mis ganas.
Tender un puente es saberse el camino de regreso.
Y al amor... debe caminarse como ciego: sin salvedades.
Irse agarrando temeroso es un acto de corbardes.
Por eso tocar a Violeta es un acto mordaz, un acto suicida, pero es esa, la única manera de amarla, de amarse.
Sólo asi es posible tocar en realidad sus ganas, es decir, la otra orilla.
JD

martes, 17 de mayo de 2011

17 de mayo



Hoy es el día en el que se celebra que la homosexualidad no es una enfermedad mental. ¿Festejamos?



Yo diría mejor que digamos no a las etiquetas, yo soy yo y eso ya es mucho como para ponerse o no un sombrero....


Aqui les dejo este texto que me encontré por ahi...




Yo soy
Yo soy el niño que nunca terminó la secundaria, porque me llamaban todos los días MARICA.

Yo soy el niño atado a una valla, igual a una pulpa sanguinolenta y que dejan morir, ya que dos hombres heterosexuales querían "darme una lección".

Yo soy la chica expulsada de su casa porque le confié a mi madre que soy lesbiana.

Soy la prostituta trabajando en las calles porque nadie quiere contratar a una mujer transexual.

Yo soy la hermana que sostiene a su hermano gay a través del doloroso proceso, lleno de lágrimas en las noches.

Somos los padres que enterraron a su hija mucho antes de su tiempo.

Yo soy el hombre que murió solo en el hospital porque no dejaba entrar a mi pareja de veintisiete años en la habitación.

Yo soy el hijo en adopción que se despierta con las pesadillas de ser quitado de las dos madres que son la única familia amorosa que he tenido. Me gustaría que me pudieran adoptar.

Yo soy uno de los afortunados, supongo. He sobrevivido al ataque que me dejó en coma durante tres semanas, y en otro año probablemente seré capaz de volver a caminar.

Yo no soy uno de los afortunados. Me maté unas semanas antes de graduarse de secundaria. Era simplemente demasiado que soportar.

Somos la pareja que tenía el agente de bienes raíces que nos colgó el teléfono cuando se enteró que queríamos alquilar un dormitorio para dos hombres.

Yo soy la persona que nunca sabe qué baño debo usar si quiero evitar que el gerente me despida.

Yo soy la madre que no se le permite incluso visitar a los niños que pario, los cuido, y crió. El tribunal dice que soy una madre inepta porque ahora vivo con otra mujer.

Yo soy la sobreviviente de violencia doméstica que encontró el sistema de apoyo, que de pronto se mostro frío y distante cuando se enteraron que mi pareja abusiva es también una mujer.

Yo soy el sobreviviente de violencia doméstica que no tiene sistema de apoyo a su vez porque soy hombre.

Yo soy el padre que nunca ha abrazado a su hijo porque crecí con miedo de mostrar afecto a otros hombres.

Yo soy la profesora de economía doméstica que siempre quiso enseñar gimnasia hasta que alguien me dijo que sólo las lesbianas hacen eso.

Yo soy el hombre que murió cuando la ambulancia detuvo el tratamiento tan pronto como se dieron cuenta de que era un transexual.

Yo soy la persona que se siente culpable porque creo que podría ser una persona mucho mejor si no siempre tengo que tratar con la sociedad que me odia.

Yo soy el hombre que dejó de asistir a la iglesia, no porque yo no creo, pero debido a que cerraron sus puertas a los de mi clase.

Yo soy la persona que tiene que ocultar lo que este mundo necesita más amor.

Yo soy la persona que tiene miedo de decirle a sus padres cristianos que ama a otro hombre.

Yo soy la chica que ama a su mejor amiga, pero tiene miedo de hacerle saber.
Yo soy la que tiene vergüenza de decirle a mis amigos que soy lesbiana, porque constantemente se burlan de ellas.
Yo soy la bisexual que tiene miedo a salir del armario por que sus padres no aceptarían a otro miembro gay de la familia.

El amor no debe ser restringido por nada, y menos aún por, edad, religión, raza o género. Si tienes la suerte de encontrar el amor ¿por qué dejar estas cosas interfieran en el camino? Las personas que son homofóbicas sólo tienen miedo de las cosas que son diferentes

lunes, 16 de mayo de 2011

La enrosada



A los muertos se les respeta, aun más que a los vivos, finalmente ellos ya no tienen mucho para defenderse. Los mexicanos tenemos una relación complicada con la muerte, la veneramos, la lloramos, la respetamos y le hacemos fiesta. Juventino Rosas, es uno de los cuarenta y seis municipios de Guanajuato. Santa Cruz de Juventino Rosas es la cabecera municipal de ciento cincuenta y ocho localidades, en su mayoría agrícolas y ganaderas. La gente “baja” cada domingo a misa, a comprar cosas en el mercado: frutas, verduras, macetas de cerámica, cuerdas para la charrería, fuetes y cuartas para amansar a los caballos, los hombres compran vestidos bordados para sus mujeres y ellas con un beso añadido les piden servilletas para bordar, hilos de colores y si es posible unos nuevos zapatos para ir a misa. Al pequeño pueblo lo rodean San Miguel de Allende, Villagrán, Comonfort y Celaya. Y aunque no tenga las grandes construcciones barrocas y las calles empedradas, esconde celosamente arroyos y presas que se convierten en refugio de niños en verano y amores escondidos por las noches, pero sobretodo es un pueblo orgulloso de su música, el famoso vals “Sobre las olas” fue creado por uno de los hijos pródigos del pueblo.
En Juventino Rosas el día de muertos se celebra el 2 de noviembre como en todo México, pero aquí empieza la fiesta empieza con la ceremonia de “la enrosada” una noche antes. Mi madre y yo vamos a participar de esta ceremonia, por eso me pide que me vista de negro y que no me preocupe “los muertos no van a hacernos nada- me dice- nosotras vamos a rezar por ellos”. Antes de irnos al cementerio tenemos que pasar por el mercado, compramos siete velas de cebo en el puesto de Doña Esther y un ramo de rosas con Don Tino, que vende más barato que doña Trini, dice mi madre. Llegamos a la iglesia de la Santa Cruz, una hermosa construcción de cantera rosa, que tiene una fuente y una cruz que a esta hora ya están adornadas con flores. A las siete de la noche, empieza la misa, todo el pueblo está reunido y escuchamos las palabras del sacerdote en silencio, con la cabeza agachada y los recuerdos de nuestros muertos a flor de piel. Nos habla de la resignación a la muerte, del perdón y de la prometida vida eterna.




Ahora inicia la caminata.




La noche ha caído, el ambiente se impregna de olor a incienso y flores y del aroma del dolor, la pena y el luto que nos ha caído a todos, aunque algunos como yo, no tengamos algún muerto que llorar en estas tumbas. Salimos de la iglesia guiados por el padre. Sólo nos ilumina la luna y la temblorosa flama del cirio que el padre lleva en sus manos. Los cantos son tristes, se escucha el murmullo de los rezos, de las lágrimas tragadas y los silencios forzados. Nos detenemos en medio de las tumbas, el padre inicia un salmo responsorial y todos contestamos al unísono. Encendemos nuestras velas y seguimos caminando, despacio, como si los pecados de todos nos pesaran al mismo tiempo, la noche crea un escenario lúgubre, yo tengo miedo, el olor empieza a marearme y está demasiado oscuro, pero mi madre me toma de la mano me guía por entre los pequeños pasillos, me explica que debo elegir siete tumbas, las que yo quiera, las que sienta que necesitan una luz. Levanto la vista para leer las lápidas, nombres y fechas se agolpan en mi cabeza “Luis Gómez, amado padre, Filomena Pérez, amoroso recuerdo de su sus hijos”, yo elijo tumbas lastimadas, abandonadas, aquellas a las que el tiempo les ha roto el concreto, aquellas con las cruces desvencijadas, aquellas que no tienen flores y coloco apachurrando con los dedos las base de una de las siete velas que tiemblan en mis manos. Dejo una de las flores y sigo buscando. A lo lejos sombras negras se detienen en las tumbas, pequeñas luces son depositadas. Cada una de las personas que estamos aquí debemos elegir siete tumbas distintas, dejar una flor, una vela, pedir por su alma. Damos una ofrenda, esperando que algún día algún día ponga sobre nuestra tumba una luz, una rosa.
JD




lunes, 9 de mayo de 2011

Mamá



Mi madre no es sólo mi madre, también lo es de mi hermana y es para cada una de nosotras una persona totalmente distinta, pero más que eso mi madre es una mujer, que vive, siente y entiende desde su propia esquina. Mi madre no es mi amiga es mucho más que eso: es mi mamá, por eso es mi primer referente femenino, mi apoyo incondicional, el rezo más fuerte, el abrazo más reconfortante, mi cómplice, mi porra más animada, el regaño más sentido, las palabras más fuertes, pero sobre todo, las alas más grandes. Ella me ha dejado ser (lo que sea que soy) aún a pesar y en contra de ella, me ha dejado caer y me ha dado razones para levantarme, me ha dado su opinión sin interferir en mis decisiones, me ha visto llorar hasta desgañitarme sin jamás decirme “te lo dije”, ella entiende que tengo que ir por la vida con mis propios pasos, por eso entiendo que me ama no solo porque soy su hija (eso puede hacerlo cualquiera), sino por la mujer en que me he convertido, me respeta y eso hace mas fuerte nuestro vínculo. Hemos pasado juntas muchas cosas, me enseñó a usar los cubiertos correctamente, a no llorar en la puerta del jardín de niños, a decir con permiso, por favor y gracias, a atarme las cuerdas de los zapatos, a entrar a una fiesta infantil sola, a pedir un corte de cabello en la estética, a andar en tacones altos, a rechazar un ramo de flores, a hacerme cargo de mi misma, a pedir disculpas, pero sobretodo a ser quien soy. Gracias ma!!!
Te amo.
Atentamente: Mafalda, arañita, bananita, Jus, osea yo….

sábado, 7 de mayo de 2011

Escribo por necesidad...




...algo tiene uno que hacer con los dedos, si no es posible que toquen tu piel...
JD

lunes, 2 de mayo de 2011

Sin brújula



Dice Esther Seligson que " a la intemperie sólo estrellas no existen brújulas" yo digo que quiza por eso nos perdimos, porque nos besábamos con los ojos cerrados, a manos abiertas y nos hundíamos en las bocas...sin brújula...



JD

martes, 26 de abril de 2011

Miau



Ser un gato abandonado es demasiado doloroso.
Pues aún me quedan cinco vidas para extrañarte y sufrir tu ausencia.
Qué bueno que te conocí hace dos y no la noche en que conocí a mis cuatro hermanos.
JD

jueves, 31 de marzo de 2011

Kadin


Tengo una maquina de morder cosas en mi casa. Zapatos, ropa, sillas, todo le es interesante. Pero respeta los libros y las plantas. A veces se me queda mirando mientras escribo, me avienta un ruido que no alcanza a ser ladrido y al ver mi negativa de subirlo a mis piernas, suspira y se tira panza al piso. A cambio de eso le leo en voz alta, creo que le gusta, se acurruca conmigo y se queda quieto como si entendiera los versos, cuando son tristes y se me quiebra la voz, levanta la cabeza como dándome ánimos y vuelve a acurrucarse. Me acompaña. Hacemos varias cosas juntos, el domingo por ejemplo, fuimos al parque, aún le tiene miedo a todo, a la gente y a las motocicletas, como yo, pero compramos una nieve de vainilla que nos hizo más llevadero el paseo y volvimos a casa con la satisfacción enorme de salir al mundo, de alejarnos de estas cuatro paredes que nos protegen y nos aíslan. Kadin tiene la nariz fría y desconfía de los escalones, a veces se queda atorado con dos patas en un nivel y dos patas en otro, llora y se queja, luego agarra valor y sigue, por eso creo que se parece a mi, yo a veces también me atoro y chillo y grito y alguna fuerza me impulsa a seguir, el tiene tres meses y yo treinta años, pero somos amigos y nos entendemos bien. Me gusta saberlo en casa, supongo que a el también, porque cuando me ausento, me perdona la lejanía, me recibe brincando y volvemos a empezar.

JD

jueves, 17 de marzo de 2011

Amanecí triste

Amanecí triste… Por eso me escondo, por eso me muevo despacio y me busco frente al espejo, pero no estoy ahí. Sólo veo dos ojos, una boca, las arrugas y el nacimiento del cabello, pero yo no estoy. Amanecí en cámara lenta, me subí al día porque tenía que hacerlo y tomé café, me puse a pensar en lo que sucede afuera, en la vida que no alcanzo a tocar ni aunque me pare de puntitas, después por supuesto me puse a pensar en tus besos, en las extrañas ganas con las que amanecí hoy de tener un hombro para acurrucarme o cinco dedos que se enreden en mi cabello. Debe ser porque amanecí triste, azulada, si no fuese así no pensaría estas cosas, es decir no tendría porque andarme escondiendo bajo las cobijas, cerrando los ojos para que desaparezca todo o quizá para ver si encuentro algo mejor que el techo blanco. Pero no es mala la tristeza, sólo es otro estado emocional y hace mucho que dejé de luchar con los míos, la tristeza en específico es como una amiga callada, me mira desde el otro lado de la habitación, me clava sus ojos llorosos y me avienta una mueca como diciendo “Ya llegué”, se me pega como sombra y ahí andamos todo el día, acuosas, calladas, abrazadas a la almohada y a los recuerdos, nostalgiándonos descoloridas. A veces siento que la tristeza me besa la frente a modo de despedida, su boca fría en mi piel parece decirme: “Nos vemos pronto” y entonces cae un silencio lento sobre mi cabeza y una calidez me recorre la piel. Y vuelvo a empezar, otra vez en mi aparece el mundo, la gente, los helados de vainilla, los zapatos de tacón y las estrellas.

Pero hoy amanecí triste…
JD

martes, 15 de marzo de 2011

Lloremos

Puede suceder frente a la pantalla de televisión, otras veces en la oscuridad del cine, quizá caminando mientras llueve o tal vez mientras discutimos por las cosas más estúpidas (como si discutiéramos por cosas importantes, jajajaja). Así sin más ni mas, las lágrimas se me escapan de los ojos sin que pueda detenerlas. Me pregunto porque lloramos, porque cuando una emoción se desborda, gotas de agua nos brincan de los ojos. A veces me dan temporadas lagrimales, como una temporada de lluvias personal, por ejemplo puedo llorar en una boda, justo en el “Acepto”, o también cuando veo una escena tierna, o cuando mi madre me dice que me quiere, supongo que uso esas emociones externas para expiar las mías. Por cobarde claro. Seguramente muchas veces lloramos por las cosas de adentro, esas que no entendemos, que ni siquiera conocemos, pero que están ahí, enterradas, bajo un candado con mil llaves y entonces, cuando alguien se va, cuando alguien regresa y es políticamente correcto llorar, aprovechamos, pero no lloramos por el “otro” lloramos por nosotros mismos. Quizá por eso tú te enojabas cuando yo lloraba y me decías ¿Por qué lloras? y yo te decía “No se”. Era verdad, no lo sabía, supongo que no lloraba por un nosotros, sino por un yo que se estaba desvaneciendo, que se iba enfrentando con algo doloroso, con otra despedida, con otra ausencia, lloraba por mi, por que algún “crack” se había hecho presente otra vez. Al final creo, que lloramos porque es necesario, porque las emociones buenas o malas no tienen muchas opciones para manifestarse, lloramos para liberarnos, para recuperarnos, porque somos un rio contenido. Yo a veces lloro por nada, porque tengo ganas y me pongo a leer poesía, o veo una película triste triste para tener el pretexto necesario y llorarme o llorarte, según sea el caso. A veces lloro de emoción, de nervios, de coraje, a veces es solo la conciencia de estar viva la que me desborda y entonces después del limbo del orgasmo una gotita se me escurre por la mejilla, porque estoy viva, porque siento y estoy aquí regresando de la muerte que solo sucede volando entre otros brazos. Lloremos.
JD

lunes, 14 de marzo de 2011

La hora del café

Supe que lo de “nosotros” iba en serio cuando me trajo la taza de café con dos de azúcar y poca crema. Esa simple receta única y personal sabida por el “otro” es la evidencia perfecta de una complicidad entre dos. Tomar café siempre ha sido un buen pretexto para muchas cosas: para estar sólo, para hablar con otro, para descubrirnos, para dejar de soñar. El aroma, el color y la textura del café nos seduce, nos da un espacio único que invita al disfrute, a la plática, a la confidencia. El café produce una magia que no sucede con el vino, con el agua, con la taza de té. Es una bebida única, amarga y pasional, quizá por eso no nos sorprende que Ernest Descals plasme en varias de sus obras imágenes de cafeterías europeas. Los salones amplios, las paredes vestidas de madera, dos o tres personas que buscan un espacio para disfrutar de un café mientras la luz se va metiendo por las rendijas y los minutos se escapan tranquilamente. Un hombre solo toma un café y puede poner en orden sus ideas, recordar su infancia o las ilusiones que se quedaron colgadas, dos mujeres frente a una taza de café pueden descubrirse, encontrar el reflejo femenino que las confronta consigo mismas, reacomodar sus mundos, compartir y compartirse.
¿Vamos a tomar un café? Puede ser la pregunta más esperada por un amante ansioso, el pretexto perfecto para una primera cita, el centro humeante de un negocio importante pero también puede ser el antecedente a una despedida, la solemne bebida de un velorio, el remedio mas aludido para las noches en vela o la evidencia de que me quieres. La pequeña fruta roja, esconde en su semilla el detonante de las pasiones humanas, tostada por el sol o por el fuego nos transmite ese calor interno que nos cobija en las noches de frio, su color nos recuerda la noche y su enigma.
Por eso en la mañana mientras tu lees tu periódico y yo peleo con los botones de la blusa, cuando mi amiga me cuenta del nuevo tapiz de su recámara o cuando me alejo a pensarme, no hay nada mejor para acompañarse que un café, tan amargo y dulce como la vida misma.
JD

sábado, 5 de marzo de 2011

Gato


Antes de las cruces y los círculos lo nuestro era perfecto.
Teníamos acuerdos: fuimos justos en el uso de los columpios, compartimos las galletas y las palitas en el arenero. Pero cuatro líneas entrecruzadas nos hicieron contrincantes. Crayola en mano, frente a frente, mi cruz seguida de su círculo nos descubrió enemigos sobre el tablero de papel compartido. Han pasado treinta años, yo sigo con mi cruz, él con su círculo.
¿Quién dijo que jugar al “gato” es inofensivo?
JD

jueves, 24 de febrero de 2011

Sería bueno...


Seria bueno un día amanecer y no recordarte. No pensar por ejemplo, que haces falta en el café de la mañana. Sería bueno que mi día transcurriera sin buscar tu nombre o que escucharlo me fuese tan trivial como cualquier otro, como el nombre de un desconocido y no como la palabra que me lleva inmediatamente a sensaciones y lugares. Sería bueno andar la tarde sola y encontrarte, decirte: hola y que sonrieras por educación y enamorarme, o conocerte en un bar lleno de humo y lanzarte un ¿Bailamos? y que dijeras que si o tal vez algo más simple, como invitarte un café a la salida de un cine, contarnos las historias, quedar para otro día, pasarnos los teléfonos. Tender una línea de comunicación. Entonces me conocerías ahora, a esta, la de hoy y quizá podrías quererme como soy y no añorar lo que fui. Quizá yo sería mejor para ti y tú mejor para mi, o quizá seriamos algo que no fuimos, algo que no podemos ser. Pero algo mejor para los dos extremos. Y no esta madeja de recuerdos y castillos en el aire que se rompen al mencionarse. Me gustaría encontrarte hoy o mañana, cuando ya he aprendido muchas cosas o al menos algunas que hubieran evitado la catástrofe, quisiera que fueses mi segundo amor (al que se le quiere mejor) y no el primero (al que se le quiere mas), porque entonces todo sería mas fácil. Y yo no andaría como ahora buscando en mi bolsillo dos explicaciones para mi existencia o tratando de sacar las culpas del cajón. Sería bueno amarte con la tranquilidad de mis treinta, abrirte el vagón de mis recuerdos sin que te suenen a pasado, contarte mis aventuras de los veintes y mis travesuras de la infancia. Reconocerme frente a ti Sería bueno chocar en una calle, mirarnos, encontrarnos y dejarnos caer otra vez por vez primera. Yo saltaría al vacio por tu mirada ¿y tu?

JD

jueves, 3 de febrero de 2011

Días



Las sirenas desaparecen.
Me devuelven los jueves que olvidé el año pasado.
Se me esconden los poemas.
A la niña le gustan las estrellas.
Rezo.
He olvidado las banquetas, Horacio me lleva.
Camino y sonreímos.
Aprendo palabras nuevas, pero no escribo.
Ya no hay más alevosías, todo es claro, directo.
Los orgasmos son silenciosos.
A los domingos les caben cien horas.
Ya no hay constantes en mi vida.
Voy al teatro.
Regreso al mar, que no es el mío.
Tejo historias, remiendo heridas.
Bebo vino de tu boca.
Nadie compra carros.
Tengo fuego en las manos.
Nacen flores de las puertas.
Me asusto.
La luz me roba tus miradas.
Confieso mis secretos.
Un niño descubre la espuma del mar.
Leo bajo la luna. (sin ti)
Lila Downs dice “perhaps, perhaps, quizas”
Voy a la laguna y te amo otra vez.
Un perro muere en la avenida.
Tomo agua de coco
Sigo deseándote
Fumo con Borges en la cama
Sigo caminando…