lunes, 17 de noviembre de 2014

Rumoroso Delta II


 
Truman Capote empezó a escribir cuando tenía  ocho años,  “Escribir era algo que yo tenía que hacer y no entiendo exactamente porque esto debía ser así, Escribía y escribo por obsesión” admite en su biografía.

 Yo nunca me he preguntado porque escribo, es algo que hago constantemente y desde siempre, a veces escribo incluso sin llegar a la hoja de papel o a la pantalla de la computadora, escribo en mi cabeza y estoy segura de que he escrito los mejores poemas mientras estoy dormida y me enoja siempre, despertar y no recordar el acomodo exacto de las palabras. A veces creo que escribo porque tengo demasiadas cosas en la cabeza, que no es lo mismo que tener mucho que decir, escribo porque me es natural, porque mis amigos imaginarios me abandonaron hace mucho tiempo y porque no he encontrado otra manera de explicarme a mi misma.

Sin embargo, saber escribir, es decir, conocer las reglas ortográficas y tener claras las formas gramaticales, no es suficiente para atreverte a publicar un libro, para ello es necesario al menos, escribir medianamente bien, y el oficio se torna difícil y tortuoso cuando uno entiende esto. Publicar un libro es algo totalmente distinto a escribir, uno puede aventar palabras en el papel siempre, pero publicar un libro implica otras cosas que nunca pensaste, por ejemplo, que elegir para llenar las páginas y cuantas páginas llenar, el gramaje de papel, el tamaño, el tipo de letra y el título, ¿Debe uno dedicarlo o debe uno guardarse el secreto con el anhelo de que alguien se encuentre entre las líneas de tu poema y te lo diga, sólo para confirmar que lograste transmitir lo que querías? ¿cómo será el diseño de la portada? ¿Cómo vas a ordenar tus textos?  ¿Llevara un índice? ¿un comentario final? Todos estos  detalles nunca cruzaron por tu cabeza cuando te sentabas en la banca de un parque con tu libreta a escribir y al menos a mí me resultaron bastante complicados. 

Después viene el  proceso de la edición, entregar lo que tu consideras  tu obra máxima a una persona para que la evalúe, la desfragmente, la analice, la organice, mientras tú, desde la trinchera observas pacientemente esta evaluación. Porque los escritores somos celosos y amamos nuestras letras, y aunque hemos aprendido que hay que “alejarse del texto” simplemente hay frases, palabras y  puntos suspensivos de los cuales nos es difícil desprendernos. Afortunadamente para mi y para mi ego, Rumoroso Delta solo tuvo una cirugía menor y transitoria y nos recuperamos rápido de la eliminación de comas y división de versos.

Lo que sigue no es muy alentador, hay que  iniciar los trámites, el registro de derechos, el isbn,  hacer los pagos, hacer las filas, sacar las copias y llenar formatos inentendibles en letra de molde y por triplicado. Eso resulta más difícil que todo lo anterior y la editorial se pregunta si realmente debe publicarle un conjunto de poemas a alguien que no entiende cómo llenar el formato F-5, F-7 y F 56….

Después la magia sucede. Ves tu libro ahí, empacadito y brillante,  te observa retador como diciendo, ¿soy como querías? ¿he cubierto tus expectativas? Y tu realmente no puedes contestarle, porque eran tan grandes, tan ambiguas, tan subjetivas, tan nulas. Que no puedes hacer otra cosa más que aceptarlo  per se.

Rumoroso Delta es para mi una aventura, una aventura compartida con todos los que le han puesto o quitado algo, una suma de momentos, realidades y olvidos, es irónicamente principio y  fin, y es el triunfo de esa voz a la que no puedes callar, esa que te brinca en forma de palabras a los dedos…. Quizá como dijo alguna vez Wilde, al final uno escribe para que lo lean, para así poder seguir escribiendo.

JD

miércoles, 22 de octubre de 2014

Otra vez las cajas


 
Samir y yo vamos a mudarnos, otra vez… a una ciudad diferente, a una guarida diferente, a una vida diferente. He comenzado el trajín nuevamente de empacar, de meter en cajas, de deshacerme de aquello que no me es esencial. Samir me observa recargado en un rollo de papel burbuja que será la tumba de mis cuadros hasta que encontremos una pared para ellos. Elijo cuidadosamente los libros, este sí, este no, este tal vez. Elijo las piezas de ropa que encajen con el nuevo disfraz que usaré por algún tiempo, pero escondo en el fondo de la maleta mis botas viejas, mis faldas largas y mis aretes de semillas de tamarindo, por si acaso me da un ataque de pánico y necesito apaciguarme. Con miedo y preguntas ahí vamos, otra vez, a lo desconocido, a lo novedoso, a lo que sigue, más por instinto que por necesidad, mas por consecuencia que por conciencia. Siempre mas allá, más lejos, mas camino, más adelante.

¿Cuándo vamos a detenernos, cuando vamos a quedarnos, cuando y donde si no hay de donde irse ni a dónde regresar?

Tres décadas de vida se resumen en cinco cajas, tres maletas y un perro que me sigue a donde voy….  

Caracola de mar, ahora ¿a dónde vas, de que te vas?

JD

Igual


 
 
A todos nos pasa lo mismo, nos caemos y nos levantamos, a veces lo hacemos solos y a veces otros nos ayudan, (a caer o levantarnos), todos vamos por la vida encontrando (sin buscar mucho) personas, situaciones, emociones, retos, aventuras, descansos y escapes. Somos la repetición constante, la copia interminable de experiencias que creemos únicas. Somos egoístas, pensamos que lo nuestro, la vida, el trabajo, la familia, el amor, son especiales, irrepetibles, diferentes.

Pero ¿no todos en realidad pasamos por el mismo camino? Jueces y verdugos, inocentes y culpables, nos colocamos en todos los espacios del ajedrez en algún momento de la vida y al final, hacemos lo mismo, nos armamos y desarmamos con lo que podemos, como podemos, y nos vamos enfrentando a las mismas cosas: autodefinirnos, elegir un modo de vida, enamorarnos, rompernos el alma, establecer compromisos, elegir nuestro grupo social, buscar la trascendencia, alcanzar el tiempo, huir del tiempo… todos lo mismo, de la misma manera, autocondicionados para…

En realidad no somos tan distintos, es solo que el ego, nos cierra los ojos. Pienso por ejemplo que doña estelita, la señora de la limpieza goza tanto de los orgasmos como yo, que mi jefe detrás de su porte ejecutivo alguna vez se puso borracho y vomitó la cena, o que el mesero que me sirvió la sopa hoy, quizá el sábado estrene una camisa y compre flores para su novia con el deseo oculto de por fin quitarle el sostén. Supongo que no vemos las similitudes porque ni siquiera tenemos el valor de vernos a nosotros mismos como iguales, porque hemos aprendido que es mejor destacar, (claro cuidándote siempre de encajar en el papel que te toca), porque lo que es diferente nos atrae y queremos ser atrayentes o quizá sólo porque no sabemos, ni podemos ser otra cosa mas allá de la que somos: humanos.

JD

 

 

Eso de estar bien


 
 
Finalmente tienes una casa, acomodas tus cosas de la manera que a ti te parece que funcionan mejor, la planta que compraste ha sobrevivido su primer invierno y has logrado no incendiar la cocina con tus recetas internacionales. Tienes un trabajo en el que eres un poco más allá de un número y te sientes inteligente y hasta productivo. Has puesto en paz a tus recuerdos, has desarrollado algún hobby y tu colección ya alcanza más de treinta artículos. Tu grupo social es más pequeño pero más constante o más enriquecedor y te has comprometido a dejar de pelear con la vida, el amor y la política. Eres ahora un ciudadano estándar, que paga impuestos y que ve las noticias o lee el periódico con cierta regularidad. Es decir que, lo lograste…. ¿y ahora? ¿ya eres feliz?
Independientemente de la definición de esa palabra tan grande, que es sumamente subjetiva y temporal, la verdad es que no es fácil ser feliz. El autosabotaje es un monstro constante al que uno debe tenerle cuidado. Porque pese a todo siempre algo falta, algo no esta, algo se necesita. ¿Por qué? ¿Somos barrilitos sin fondo a los que nada les es suficiente? No lo creo. Aunque nuestro instinto sea depredador y siempre queremos ir más allá, creo que el punto es que no sabemos estar bien. Porque estar bien significa estar en calma, en paz, tranquilos y hemos aprendido que eso es aburrido, tedioso, estático, cuando en realidad es todo lo contrario, estar bien, con uno mismo, en paz con la vida nos permite ser conscientes, abrir los ojos, concentrarnos y percibir más allá de nuestras manos. Implica claro que no somos víctimas, que asumimos nuestras contrariedades y diferencias, que manejamos nuestras emociones, que reconocemos nuestros errores y eso no es fácil.

Dice Pessoa que “quien quiere poco, tiene todo; quien quiere nada es libre; quien no tiene y no desea, siendo hombre, es igual a los Dioses”….  Siendo libres entonces, nada nos limita, nada tiene poder sobre nosotros, nada se espera y en consecuencia directa nada nos lastima, es decir, seriamos felices… ¿se puede? Supongo que si, cuando hayamos llegado a ese escalón. Por ahora al menos reguemos las plantas, cultivemos amigos y seamos buenos con nosotros mismos.

JD

 

sábado, 27 de septiembre de 2014

Rumoroso Delta


(Comentario de Walter Jay Nava Haro)

Hablar de erotismo en Rumoroso Delta es hablar de liberación, liberación de atavismos que dividen el amor del deseo sensual, carnal. Sus versos unen conceptos de antaño separados, distanciados y los vuelve un asunto cotidiano, porque Rumoroso Delta es un poemario de las cosas cotidianas como el amor y el desamor, el deseo y el cuerpo, desapego y tristezas, fantasías e instintos, amaneceres y noches de insomnio, noches de espera, de deseos, nostalgia por el otro y por la orfandad que a veces vive nuestra sexualidad.

Cosas cotidianas de los seres que saben amar, encontrarse, amarse y extasiarse, aunque termine, aunque no vuelva a suceder, aunque despierte miedos o claudique en despedidas. “No perdemos tiempo tratando de entendernos, nada juramos” porque “nadie muere de amor, y tan no se muere uno, que lo intenta otra vez; porque uno es sobreviviente, un damnificado, reconstruyéndose” nos dice Justine Hernández en sus versos.

La poesía de Justine retrata instintos, pasiones, encuentros y desencuentros, tanto con el otro como con uno mismo y va dando luz en cada línea, en cada verso, a esos momentos que nos amarran a nuestra historia, a nuestro ser carnal, a ese que soy, cuando puedo ser, cuando quiero ser “bruma contenida que se libera para amarse”.

“El horizonte de las cosas cotidianas, el ir y venir de quien deambula por laberintos de amor y desamor en su batalla diaria contra Eros y Tánatos, que nos llevan hacia los abismos de la soledad y la búsqueda del yo en el eterno retorno de los ritos carnales”, nos dice el poeta Balam Rodrigo sobre la poesía de Justine, que muestra la otredad del amor, revela la crudeza animal del corazón y golpea, una y otra vez, nuestros sentidos con la furia de lo sensual como único y verdadero remanso ante el delirio y el dolor.

Y es verdad, también, que Eros y Tánatos no son tan distantes como a veces pretendemos creerlo, complementarios pareciera una versión más acertada para esto que somos y que llamamos humanidad. Erotismo entendido como el amor sensual, amor que deleita los sentidos y los satisface, caricias, las fantasías y la imaginación que evocan internamente aquellos recuerdos o imágenes que desencadenan la excitación sexual, capacidad para sentir deseo, excitación, orgasmo y placer, y Tánatos como la personificación de la muerte sin violencia, suave como el sueño, un puro dejarse ir, como ese morir en cada despedida, en cada adiós, en cada desengaño y ausencia, y si, también, como esa pequeña manifestación de su ser en cada orgasmo, en cada encuentro con Eros. Ese encuentro de contrarios complementarios que nos permiten reinventarnos, dar entrada a la pasión aplicada al amor y al acto sexual, al deseo sensual y a todas sus proyecciones.

Walter Jay Nava Haro

martes, 9 de septiembre de 2014

Amarilla





 
Hay una araña amarilla y gorda tejiendo su  mansión entre el techo y el pasamanos de mi balcón. Yo no quiero matarla, me da pena y no ganaría nada. Desde el miércoles pasado trabaja arduamente en su telaraña mientras yo trabajo sin esmero en un poema que no se deja escribir.
Soy como una araña, porque tengo una red y tejo historias. Me da miedo caer, llegar al piso de golpe, romperme. Mi red me sostiene, me empuja de regreso cuando voy de bajadita y a cada paso la voy haciendo mas fuerte, mas grande.  Tejo historias porque es la manera mas fácil de explicarse y no romperse y también a veces, tejo historias solo para entretenerme, para ser feliz. Porque en este mundo tan rápido, tan lleno, tan ruidoso, no caben los unicornios,  ni las mujeres que aman con cada papila gustativa, aquí en esta selva de cemento no hay mosquitos suficientes para las plantas carnívoras, ni tiempo disponible para compartir un silencio o la oscuridad  necesaria para ver las estrellas. Afortunadamente todo eso cabe en una cuartilla escrita en arial numero doce y eso, muchas veces, sostiene mas, que el piso laminado de un departamento.
Si mato a la araña amarilla, seria como suicidarme, porque se lo que cuesta sostenerse y tejer cada día, temiendo siempre romperse en manos de alguien mas.
JD                                                                                             

A ella


 
 
 A ella, a la llena de vida, la muerte le persigue. Ha enterrado un marido, un hijo y  al amor de su vida. Es envidia dice ella, mientras saca con paciencia de las macetas amarillas que se desbordan de geranios, dos gusanos gordos y los ofrece a mano abierta a sus pichones enjaulados. La muerte siempre me anda dando vueltas, es que esta muy fría la cabrona, tiene ganas de sentir cosas, pero no puede y se enoja. No me da miedo, me da lástima y eso está mas jodido, ¿no crees?
Todo está palpitando, ¿observas? Los gusanos van a darle vida a estos pajaritos, pero si los dejo ahí, terminarán por matar a la planta. No es que quieran hacerlo, no creas que son malos, tienen que comer, seguir viviendo, nosotros, los animales, gusanos, pájaros o humanos, no sabemos hacer otra cosa. Es algo más grande que nosotros, mira a estos, casi se sacan los ojos por quitarle el bocado del pico al otro, porque en ello se les va la vida y a veces en esa lucha, uno mata. ¿miras?  Dijo esto mientras me mostraba una mancha roja en el centro de su palma derecha, los pichones en su pelea alcanzaron a rasgarle la piel, por ganas de vivir, por instinto.
Acto seguido se sentó en el piso, se limpió el sudor de la frente con la sangre de su mano y me dijo: Todo se vale, puedes ser gusano, pájaro o humano, según puedas y según te acomodes, de todos modos, todos somos cualquiera de ellos en algún momento. Nomás cuídate de no enfriarte, sigue palpitando, aunque sea por instinto. Ahora pásame bolsa, es tierra nueva para este Benjamín, que ya anda necesitando novedad para no entristecerse, como todos, pero de eso te cuento otro día, porque es tarde y han de estar preguntando por ti.
JD

 

Caminante


 
 
Dicen que uno debe buscar su camino, encontrar su camino, seguir su camino, pero… ¿no dice Serrat que se hace camino al andar? ¿Será entonces que, el camino que uno sigue solo puede verse en retrospectiva? ¿No se contradice también, con aquel dicho popular que versa que “para atrás ni para agarrar vuelo? Pensemos también en la mujer de Lot. ¿Vamos a tientas, a ciegas?
Para mi es una mezcla de ambas cosas, supongo que uno tiene memoria ancestral, una guía migratoria, que nos lleva a donde debemos ir y por otro lado día a día, paso a paso, vamos construyendo el paisaje (metafóricamente hablando) de nuestro camino.
Yo no sé exactamente a donde me dirijo, no sé si voy o si ya vengo de regreso, pero sigo caminando y disfruto cada paso (a ciegas)…

JD

 

lunes, 11 de agosto de 2014

Lo que me dejaron...


 
 
Mi modelo de familia no es nada convencional, mis padres se divorciaron no solo una sino dos veces, de otros cónyuges, claro, para no ser repetitivos e incluso intentan con unos noveles terceros; no tengo un solo hermano “completo” pues somos mitad de aquí y mitad de allá y he pasado casi toda mi vida, lejos de alguien que lleve al menos uno de mis apellidos. Y aunque todo ese bagaje pudiera determinar un inevitable fracaso en mí, la realidad es que me ha ido bastante bien y me parece que al final consciente o inconscientemente esto fue lo que me dejaron:

Mis padres me enseñaron  que hay que apostarle al amor, que un final no es un fracaso sino una solución inteligente para no estar jodiéndose la vida y que alejarse en el momento preciso, es a veces también un acto de amor. Aprendí que siempre se puede volver a empezar y que si vas a empezar hay que ir por el todo, jugárselo todo, dar todo.

Me enseñaron que la vida no es fácil que hay que ganársela y que el esfuerzo vale más que el resultado. No me contaron cuentos de hadas: me enseñaron la verdad. Me dijeron que las cosas son como son y que uno tiene que aprender a lidiar con eso.

Me enseñaron que no importa de dónde vienes, sino a dónde vas y como caminas para llegar a ello. Me enseñaron a decidir y a enfrentar los resultados, me gustaran o no.

Me enseñaron que yo soy yo y que eso podía gustarme o no, pero que no era su problema, sino el mío y que era el resultado de cada acto, cada omisión y cada paso propio, porque al final solo yo podía modificarme a mí misma.

Me enseñaron que nada es eterno, que el cambio es constante y hay que hacer con eso lo mejor que puedas: aprender, acomodarte, crecer.

Me enseñaron que el amor no depende de la cercanía, ni de las cenas navideñas, ni de estar de acuerdo con el otro, ser igual al otro, sino que la decisión, la intención y el respeto mutuo son más efectivos para sostener relaciones fuertes.

Es decir que al final de todo, no me fue tan mal…¿o si?

JD

La continuidad



Lo difícil no es dejar todo atrás, uno puede cerrar los ojos, las piernas y hacer como su nada hubiera pasado.
Ser un maniquí, sonreír a los transeúntes y tratar de lucir bien. Finalmente los corazones rotos no se notan y dos piezas buenas de ropa bastan para presentarse en público.
Lo difícil es en realidad la continuidad.
Continuar la vida, continuar los días, seguir poniéndose los zapatos, comer sin hambre, dormir porque es necesario, funcionar porque es lo esperado.
En realidad, lo difícil es reinventarse, fluir otra vez, caminar con lo que haya quedado en la mochila, pero caminar… solos, descubrirnos vacíos, de ese otro, que ciertamente, ya no está.
JD
 

jueves, 12 de junio de 2014

Voces al aire



 

Me he sentado aquí a esperar, a hacer tiempo  cosa rara porque nadie hace tiempo.
Pero yo lo hago, al sentar al recuerdo conmigo  esta tarde a tomar café, a extrañarte y a convencerme de no hacerlo. Construyo minutos al preguntarme que, o donde o que parte de ti me es tan extraña  ahora, como para que sea necesario traer a mi oído el recuerdo de tu voz, a hacer tiempo bajo el silencio de la lluvia.
Necesito llenar la tarde con un  tiempo que no tuvimos ni tendremos.
Y como la memoria es selectiva, engañosa  y  de fácil acceso, voy llenando con humo de cigarro los espacios vacíos,  paliativos para mi corazón, justificaciones para mis heridas,  apegos para mi soledad,
y al final
algunas posibles respuestas para convencerme, para responderme , para descifrar el enigma
de  tu ausencia.


Hicimos tiempo.

 
JD

Repeticiones







Cualquier día fue suficiente… el nombre de una avenida que no importa, el color de un pantalón que es totalmente irrelevante, los nombres elegantes que nos  quitamos.

Las historias que se esconden detrás de los dientes son, las que nos intrigan.

Y nos leemos, nos olemos, nos  confiamos algo, lo que sea, para iniciar la trama, la historia, el tejido, cualquier pretexto es bueno para empezar, pero  buscamos algo importante, algo que nos signifique, el nombre de la maestra de segundo grado o la manía de acomodar las naranjas bajo los limones… seremos amigos….

La boca nos lleva a la espalda, el aliento al gemido y finalmente, la mutua compañía a  la ausencia de sabernos unos, sin los otros.

Penderemos del frágil sueño del amor, mecidos en la luna,

ciegos…

Pero abriremos los ojos, resbalaremos de las nubes, aterrizaremos en la avenida….cuyo nombre no importa… y buscaremos otros ojos y encontraremos otro aroma y vendrá otro amigo, otro cómplice, dos nuevos solos, alejados de nosotros…

JD

Elemental


 
 
Es fácil, después del primer escalón de Maslow me basta un café, un buen libro y un paquete de cigarros, tu cabeza sobre mi hombro izquierdo, un atardecer bajo la sombra de tu abrazo o la luna desde la orilla de tu espalda, un vino a deshoras, mi vientre recostado  con tu espalda, nuestras bocas abiertas y la certeza de cerrar los ojos.
Lo elemental, sólo eso….


JD

Maléficas


 
 
Los cuentos de hadas siempre han sido y serán una forma bastante efectiva de transmitir conocimientos. Bettelheim, en su Psicoanálisis de los cuentos de hadas, afirma que: “A través de los siglos (si no milenios), al ser repetidos una y otra vez, los cuentos se han ido refinando y han llegado a transmitir, al mismo tiempo, sentidos evidentes y ocultos; han llegado a dirigirse simultáneamente a todos los niveles de la personalidad humana y a expresarse de un modo que alcanza la mente no educada del niño, así como la del adulto sofisticado”. De ahi que contar cuentos no sea solo inventar historias, algo detras de ellos se esconde.

Quiza por ello me parece que,  el cuento “nuevo”  de Maléfica, que nos presentan ahora en el cine, debiera ir mas allá de la admiración de la carnosa boca de la Jolie y los fabulosos vestuarios. ¿el amor verdadero existe o no? Esa es la premisa inicial que da pie a más de dos interrogantes interesantes. ¿Quién cuida de quién? ¿Qué tanto estamos dispuestos a dar? ¿somos una sola persona o podemos mutar reaccionando a las otredades que nos rodean?

En resumen y como diríamos en mi pueblo, a Maléfica le paso como a la burra “no era arisca, la hicieron” Maléfica, era buena, con un futuro prometedor y feliz. Conoce al plebeyo con aspiraciones a rey  quien, quien se enamora de sus bellas alas y claro, como es de esperarse, para obtener el poder que desea….se las corta. Maléfica, traicionada, y sin alas se hace “mala” sin embargo no puede dejar de amar, ni encontrar otro objeto de amor. Porque pese a las grandes heridas, la vida siempre  fluye.

Al final, porque recordemos que este es un cuento de hadas, después de luchar, gritar, pelear, llorar y todos sus incluidos etcéteras, el amor personalizado sin pretenderlo,  le regresa a Maléfica sus alas, su felicidad y su bondad. Es decir que cuando ama y es amada, ya no puede ser  mala. Porque el amor sana, porque el amor salva.

Entonces, ¿Cuántas Maléficas hay por ahí?
JD

martes, 25 de marzo de 2014

Todo esta bien

 
 
 
¿Por qué te preocupas sin motivo?
¿A quién temes sin razón?
¿Quién te podría matar?
El alma no nace, ni muere.
Cada cosa que pase, pasará por tu bien;
Lo que esté sucediendo, está sucediendo para bien;
Lo que vaya a pasar, también pasará para bien.
Poema Hindú.

jueves, 20 de marzo de 2014

Descubrir





Quizá  uno no puede descubrir una medicina milagrosa, una planta o la receta perfecta para cualquier cosa. Pero yo por ejemplo, descubro que estoy descubriéndole, descubriéndome y que este navegar en compañía ofrece siempre puertos nuevos.
Descubro la maravilla que es llevarle de mi mano, abrir sus ojos y su piel a sensaciones nuevas, mostrarle el horizonte.
Descubro el placer de soltarme, de ser caudal otra vez entre unas manos, de sentir que soy de alguien por un instante, por un orgasmo, descubro que no hay nada más allá fuera de mi en esa noche sin máscaras.
Estoy descubierta  (sin cáscara) expuesta, dando besos de ahogado en la isla que hemos naufragado después de tanto navegar.
JD

martes, 11 de febrero de 2014

Buena

 
Estoy convencida que soy una buena persona, es decir vivo y dejo vivir. Pero a veces quiero ser buena, es decir normal, es decir convencional, es decir como casi todos. Tampoco es que mi ego quiera gritar “soy única” no, sé que soy una gota como todos en este mar de humanidad, funciono socialmente, se usar los cubiertos y combinar algunos colores pero hay algo que desentona, una pieza del rompecabezas que no acomoda, una vocecita en mi cabeza, una fe de erratas…
Me apena decir también que quiero ser buena,  ¿buena para que, buena para quién?
Porque aceptar que a veces quiero ser buena contradice el 80 % de mi ideología, pero luego me consuelo pensando que las personas buenas no tienen tantas preguntas como yo y seguramente no pensaría tanto en estas cosas. Después me resigno, cuando estoy a solas tomando mi café y leyendo, cuando hablo con alguno de mis amigos (que tampoco son muy buenos que digamos) y nos reímos y nos lloramos hasta que nos es suficiente, o también cuando siento maravillas, cuando me orillo a mis abismos, cuando reviso mis notas, cuando percibo los colores en las gotas de agua… Entonces me doy cuenta de que no ser buena no es tan malo y que si fuera buena, perdería casi a todo mi círculo social, porque los no-buenos siempre andamos buscándonos, persiguiéndonos, acompañándonos. Y tal vez lo que deba hacer para no sentir ganas ocasionales de ser buena es mudarme a un vecindario de no-buenos, donde mis preguntas no sean incomodas, donde mis rarezas no se noten tanto, donde no hay temas tabú o cosas de las que no se hablan, donde nadie ande cuestionando a nadie, etiquetando a nadie, donde los no buenos, podamos ser no buenos sin sentirnos malos….
JD

Despertar


Entonces uno abre los ojos (o los cierra)

Y se olvida de lo vivido, de lo que espera, de lo planeado…

Despiertas…

(despiertas porque amas, porque te aman)

Toma uno las miradas de antaño y las guarda en una cajita, esconde las sensaciones vividas rozando la boca debajo de una aorta, le cuelga uno nuevas etiquetas a los días, a los lugares.

Ahora somos nuevos, estamos listos para iniciar nuevamente  la aventura de querer…

Hemos preparado la maleta, aquí van nuestras ganas, nuestras esperanzas, nuestros miedos, nuestros sueños, la suma de lo que somos, sin lo que fuimos, con lo que vamos a hacer.
JD

jueves, 30 de enero de 2014

aCercar


Acercarme. Es decir disminuir la distancia, esa que impone el tiempo, mi cabeza o la longitud de mis brazos.

Ponerme cercas, condensarme, para hacerme próxima, para que puedan asirme con los brazos (abrazarme), verme como bajo un microscopio, moverme las partículas, hacerme reaccionar, modificar mi estado y …

…contenerme

JD

miércoles, 8 de enero de 2014

2014



Terminar el año y comenzar el nuevo. ¿No es algo que sucede cada día?
Todo es un constante inicio, una constante pérdida, un constante cambio.
Inicio este 2014 con dos palabras en la mente: conciencia y concentración.

Tengo ya mis propósitos del año, mi agenda lista y las ganas y certeza de que todo fluye a donde el mar nos llama.

Gracias 2013 por cada instante.

Bienvenido 2014 con todos tus días, vamos a llenarlos a tope, vamos a desbordarlos de emociones, sensaciones y experiencias, vamos a quedarnos en silencio un poco, vamos a enfocar, alinear, mente y corazón…..

¿Vamos?

JD