jueves, 26 de julio de 2012

Reminiscencia




No podía dejar de amarla porque el olvido no existe

y la memoria es modificación, de manera que sin querer

amaba las distintas formas bajo las cuales ella aparecía

en sucesivas transformaciones y tenía nostalgia de todos los lugares

en los cuales jamás habíamos estado, y la deseaba en los parques

donde nunca la deseé y moría de reminiscencias por las cosas

que ya no conoceríamos y eran tan violentas e inolvidables

como las pocas cosas que habíamos conocido.


Cristina Peri Rossi
 
(y tambien lo digo yo)

Provincianita mind



Es cierto: provinciana. Nací en una ciudad en la que para llegar a cualquier punto tardas un promedio de quince minutos, en la que casi todos son parientes o se conocen por nombre de pila y en la que el saludo de Buenos días es práctica común.

Las ciudades grandes me gustan y me asustan, hay demasiada gente, demasiadas filas, demasiadas demasiados.

Las cosas mas simples, como cruzar una calle, tomar un taxi, entrar a un restaurante, subirse a un camión, se tornan complicadas y erráticas.

Hace algunos años, cuando aun estaba en Colima, le explicaba inspiradamente a una conocida que me gustaba la ciudad porque tenia cerca el mar, la montaña y “una ciudad grande”, ella me interrumpió con una risa diciendo ¿Cuál ciudad grande? Yo dije: Guadalajara… Su risa se hizo mas intensa, mi cabeza se nubló y me sentí tonta. Claro ella vive en una Gran Ciudad y a mi Guadalajara ya me parecía bastante grande.

En realidad a mi las calles de mas de tres carriles me asustan, hacer treinta minutos para llegar a un punto me parece una eternidad, que no exista una tienda de abarrotes en al menos dos cuadras a la redonda de tu casa, que pedirle un aventón a un amigo sea casi imposible porque su casa esta a una hora de la tuya, o que no puedas ir a comer a tu casa y tengas que hacerlo en una cocina económica cerca de tu oficina, me parecen cosas totalmente fuera de lugar.

La ultima vez que estuve en una gran ciudad, la voz que me acompañaba me preguntó si nos íbamos en taxi o en camión, no se si pensó que yo no me había subido nunca a un camión, no se si pensó que me daría miedo, no se si quiso ser amable y evitarme el olor y el apretujón del sistema de transporte colectivo, entonces respondí: Oye me he subido a los camiones aquí y sola, jajajaja Me di risa, ¿que importa eso?… Como si mi valía se basara en mis experiencias camioneras….



¿Provinciana y que?


JD

Agradable


No me toma la mano, se mantiene al menos a un metro de distancia de mi cuerpo, no me mira a los ojos, no desvía sus ojos sobre mis piernas, no busca nada, yo tampoco le miro, no le hablo de mis poemas, no estiro los dedos premeditadamente para tocarle, no he guardado su aroma en mi memoria, no me despido. No hay invitaciones, no hay mensajes ocultos, no hay llamadas nocturnas… Es solo que es agradable tomar café, contarnos historias, quedarnos en silencio…. explicarnos….como ante el espejo….



JD

Generadora de adicciones



Mi personalidad es adictiva. No porque yo cause adicción, no, sino todo lo contrario, soy adictiva porque me hago adicta con gran facilidad. Tengo adicciones permanentes, como el aislamiento, el vino tinto, los libros, las cajitas, los lápices, los zapatos rojos y el fuego, otras son temporales, un libro, una frase, una esquina para ver la vida, una canción, una persona, un poema, un juego, una piedra, una manera especifica para dormir… Lo bueno de las adicciones es que concentras toda tu energía en ello y puedes obtener la esencia misma de las cosas, palparla con las manos, llenarte de ella, lo malo por supuesto es que termina demasiado pronto, la intensidad agota a ambas partes y en poco tiempo ya no hay nada para contribuirse. He decidido entonces relajarme, no agotar, no agotarme, no agotarnos, respirar y dar espacio, darme tiempo, como si cada cosa que me genera adicción fuese un delicioso helado que hay que disfrutarse despacio pero con la constancia requerida para que no se te escurra entre los dedos. Pienso además, hedonistamente que quiero alargar lo mas que se pueda el disfrute mutuo.
Quizá de esa manera y regresando al ejemplo del helado, cuando se nos haya derretido, nos quedarán ganas de lamernos los dedos…

JD

Meditando



En la infinitud de la vida, donde estoy, todo es perfecto, completo y entero.

Vivo en armonía y equilibrio con todos los seres que conozco.

En el centro profundo de mi ser hay una fuente de amor infinita.

Ahora dejo que ese amor fluya a la superficie, que me llene el corazón, el cuerpo, la mente, la conciencia y la totalidad de mi ser, y que desde mí irradie en todas direcciones y vuelva a mí multiplicado.

Cuanto más amor uso y doy, más tengo para dar, porque la provisión es inagotable.

La donación de amor hace que me sienta bien, porque es una expresión de mi júbilo interior. Porque me amo cuido amorosamente mi cuerpo.

Con amor lo alimento con productos sanos y beneficiosos,

Lo cuido y lo visto con amor, y mi cuerpo con amor me responde vibrante de salud y energía.

Porque me amo, me ofrezco un hogar confortable, que satisface todas mis necesidades, y donde estar es un placer.

Lleno las habitaciones con la vibración del amor , para que todos los que entramos en ellas percibamos ese amor y podamos alimentarnos de él.

Porque me amo, tengo un trabajo que realmente disfruto haciendo y donde pongo en juego mi talento y mi capacidad creativa, trabajando con y para gente que amo y que me ama y obteniendo buenos ingresos.

Porque me amo, pienso y me conduzco afectuosamente con todas las personas, porque sé que aquello que les doy vuelve a mí multiplicado.

A mi mundo atraigo solamente a gente que me ama, porque es un reflejo de lo que yo soy.

Porque me amo, perdono y renuncio totalmente al pasado, a toda experiencia pasada, y soy libre.

Porque me amo, vivo totalmente en el ahora, sintiendo que cada momento es bueno, y sabiendo que mi futuro es resplandeciente, jubiloso y seguro porque soy una criatura amada del Universo y el Universo amorosamente se ocupa de mí, ahora y por siempre jamás.

Todo está bien en mi mundo.

Louise Hay

lunes, 16 de julio de 2012

Aterrizando


Llegamos a la otra vez ciudad nueva, en medio de una lluvia torrencial.
Si en las bodas eso es de buena suerte ¿Será que también lo es para las mudanzas?

Finalmente tenemos guarida… nos rentaron una casa y ahora ya tenemos comedor, un sillón que nos gusta (mas a Samir), una cama enorme, estufa, un refrigerador (articulo del que prescindimos por años), vino tinto, un buen cenicero, cinco plantas y los libros ya están acomodaditos en su lugar. Mario necesitará cambio de pecera, pero esa es otra historia.

Tenia algun tiempo de vivir en un hotel, y en otro, y en otro, cosa que no es tan agradable como se puede pensar, finalmente llegué a mi nueva casa, se que no es la última, pero se que estar aquí, es un paso firme. No pensé, no sentí, no miré atrás, la vida sigue y con esa idea en la cabeza me di a la tarea de hacer de estas paredes un hogar: compré telas y plantas y dos copas de vino (quizá llegue una visita), acomodé mis libros, mi ropa y cansada y llorosa me fui a recorrer la ciudad con Samir. ¿A que se le llora cuando ya no hay nada que llorar? ¿Se le llora al vacío? ¿Se le llora a los fantasmas? Yo creo que le lloré a todo eso, incluido el miedo y la pieza del rompecabezas que no encontraré jamás, le lloré a la certeza que no quería tener, le lloré, te lloré y me lloré, nos lloré… y entonces, milagrosamente empecé a tener peso en mis zapatos y cada paso me fue mas fácil, mas firme, mas verdadero..
Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

JD

jueves, 12 de julio de 2012

Ilógicos



Hay muchas cosas que a mi me parecen ilógicas, pero lo más ilógico que conozco somos nosotros mismos, los humanos, el homo sapiens, decidí enumerar algunas de las contradicciones que he observado:

Queremos vivir mucho pero no cumplir años o que se nos note la edad.

Trabajamos todo el tiempo para tener dinero para hacer cosas para las cuales nunca tenemos tiempo.

Admiramos la “madurez” en los niños y el lado “infantil” en los adultos.

Queremos casas grandes, que siempre están solas, muebles hermosos que no debemos usar demasiado porque se “acaban”, tenemos libros que no leemos, ropa que no usamos, etc…

Los hombres no lloran, las mujeres si y si se da el caso de que sea al contrario, lo calificamos de anormal. Pero al mismo tiempo lo admiramos.

A cualquier lugar que vayas (exceptuando el DF por obvias razones) te dicen “mmm aquí no hay nada que hacer, está mejor en….” Sin embargo eso si, todos defienden su lugar de origen cuando están lejos.

Llenamos nuestros curriculums de cursos, diplomados y especializaciones, por supuesto dos o tres idiomas nunca van mal, pero a la hora del trabajo, nadie sabe como redactar un oficio, usar una copiadora o un sistema de cómputo, por supuesto a la hora de hablar en ingles nadie se atreve y nos hacemos chiquitos chiquitos pese a las veinte hojas del curriculum vitae.

Nadie es de ningún lado… Preguntas como llegar a algún lugar y la mayoría de las veces la respuesta es: No soy de aquí.

Todos dicen que lo importante es el espíritu y la calidad humana, pero a la hora de la hora, se mide a las personas por su estatus económico o social.

Hablamos de valores, vamos a misa, nos santiguamos en cada esquina, pero somos mentirosos y deshonestos.

Decimos que la familia es lo mas importante, quienes siempre te apoyan y te quieren y resulta que si eres distinto, si te sales del huacal, o si no estudias derecho siendo el hijo del notario, tu familia es la primera que te recrimina y a quien mas miedo te da decirle realmente quien eres.

Si le preguntas a alguien que tipo de música le gusta, generalmente te dirá: “De toda, menos banda” Y la música grupera y de banda, es la que mas vende discos.

Todos dicen que les gusta leer y si preguntas autores o títulos, nadie los recuerda…

Decimos que somos tolerantes, abiertos, sin prejuicios, pero discriminamos siempre, por edad, por genero, por raza, por religión, porque si y porque no. Es triste escuchar que las frases mas ofensivas vienen desde dentro de las distintas comunidades, es decir es común escuchar a una mujer decir: Es una puta, es una zorra, es una interesada,… a un hombre gay decir: Es un joto, es un marica, es una loca… A una mujer gay decir: es una marimacha, es una trailera…. ¿No se supone que deberíamos cuidarnos, apoyarnos, acompañarnos? Muy triste…

Todos queremos a México, cantamos las de Jose Alfredo, nos empinamos el tequila derecho y sin miedo, aventamos cuetes en diciembre y gritamos “Viva México Cabrones” a la primera provocación, nos ponemos la camiseta de la selección y defendemos a capa y espada que la cocina mexicana es la mejor, pero eso si, cuando se trata de cuidar nuestra naturaleza, de informarnos de lo que pasa en nuestro país, de involucrarnos en hacer mejoras colectivas, siempre nos negamos, somos los primeros que tiramos basura, que hablamos mal de país y que nos quejamos sin hacer nada. Por supuesto no sabemos quienes fueron, que hicieron o donde vivieron los Olmecas o los Mayas y si tenemos oportunidad de visitar o conocer algunas ruinas o museos, nos da bastante flojera…

Hacemos fiestas enormes, “de alta producción” , con show y música en vivo, en las que generalmente todos están preocupados por el atuendo y los regalos, el festejado es el que menos se divierte y a media fiesta ya todo mundo esta tan borracho que nadie recuerda la música, la comida y el show…

Nos vamos de vacaciones a lugares hermosos, pero no salimos del hotel, sino que nos instalamos en el bar y se acabó. ¿no seria mas económico beber en la comodidad de nuestra sala si es que de eso se tratan las vacaciones?

Podría seguir y seguir, solo queria decir algo de lo que a mi, me parece contradictorio e ilógico.

JD