jueves, 4 de marzo de 2010

La chica 100% perfecta


Hace poco Emilia me envió un texto ¿cuento? titulado “La chica cien por ciento perfecta” de Haruki Murakami y la historia y el título se me quedaron en la cabeza como palpitando. Por supuesto esto nos dio al menos para sesenta minutos de plática en un café que conocí en 1993 y que pensé que ya no existía. Así que la pregunta es ¿Hay alguien cien por ciento perfecto para ti? Yo creo que no hay alguien, hay “alguienes”, es decir, uno cambia tanto a lo largo de los años (yo por ejemplo puedo ser una persona a las tres de la tarde y otra completamente distinta cinco minutos después) que, los estándares que calificarían la perfección también van cambiando. Una antigua amiga dice una frase que me encanta: “la esencia no cambia” y es cierto, si uno nace malencarado así terminará sus días, como dicen por ahí: “Genio y figura hasta la sepultura”, sin embargo cada día vamos modificándonos poco a poco y lo que antes pudo ser importante resulta que ahora ya no lo es tanto. Yo creo que a lo largo del camino vamos encontrando personas cien por ciento perfectas y nos quedamos ahí un rato, mientras ambas personas aprendemos, crecemos, cambiamos. Pero también creo que, no en pocos casos, la personas aprenden que la perfección también cambia, que no se puede querer ahora lo que se quería hace diez años y que no se puede pretender que uno u el otro sean lo mismo que hace cinco años atrás, entonces aman esa perfección cambiante y eso los hace permanecer juntos por toda una vida. Lo que también es interesante ¿o no? Tener la oportunidad de conocer y re-conocerse (quizá ese sea el secreto). A mi me resulta cómico cuando mis parejas me han dicho: “Así no eres tú” o “ Eso no te gusta” porque finalmente somos seres cambiantes. Es decir, quizá “yo no era así o eso no me gustaba ¨ , pero ahora sí, (antes no me gustaban los noticieros, ni los musicales), quizá también es un poco que uno va descubriéndose a si mismo paso a paso, claro que como dice mi amiga, lo esencial nunca cambia, yo desde que recuerdo siempre he sido inquisidora, un poco ermitaña y poco enfermiza, pero al paso del tiempo he ido descubriendo, adquiriendo, modificando, gustos, aficiones, ideas, preferencias. Pero, regresemos al principio ¿Hay alguien cien por ciento perfecto para ti?... Yo creo que todas esas personas que eres son perfectas para mi, algunas al cien, otras en un ochenta y cinco por ciento, pero ¿serán todas las Justines que soy, perfectas para ti?
Les dejo un sitio donde pueden leer el texto de Murakami.
JD
http://sininstrucciones.blogspot.com/2008/05/al-ver-la-chica-100-perfecta-una-bella.html

domingo, 21 de febrero de 2010

Yo no cambio nada


Muchas veces me han preguntado y me he preguntado si cambiaria algo de lo sucedido en mi pasado. En primer lugar es imposible, como dice la canción “ya lo pasado, pasado” pero suponiendo que eso fuese posible, mi tajante respuesta sería NO. ¿Para qué? ¿Para retener algo o alguien un poco más, para evitarme un descalabro, para aligerarme la culpa? NO. Regreso al punto inicial, a estas alturas de mi partido realmente no puedo hacer nada, quizá solo aprender y tratar de no repetir aquello que lastima, ya sea a mi misma o a otros.
Si volteo para atrás en realidad creo que todo es rescatable, es cierto que algunas cosas no me han gustado mucho, que me han sacado lagrimas o dolores de cabeza, que he lastimado y me han lastimado, pero aún así, aunque a veces haya sentido que no puedo seguir mas, siempre sigo caminando, no sé cómo, ni que fuerza me impulsa, pero aquí sigo y espero seguir por mucho tiempo más. Así que “yo no cambio nada”, finalmente soy el resultado de hieles y mieles mezcladas en estos casi treinta años. Recuerdo cuando le decía a mi amiga de la preparatoria una frase de Robert Frost que tomé por años como slogan: “Puedo resumir en tres palabras todo lo que he aprendido sobre la vida: SIGUE SU CURSO”. Nunca le pregunté qué pensaba de eso, tampoco sé porque me gustaba tanto la frase, solo sé que esa idea de continuidad me agradaba. Quizá en ese momento mi crisis existencial giraba alrededor del examen de química y pensaba que aun cuando reprobara la materia eso no me llevaría directamente a la muerte.
Ahora a varios años de distancia sé que es cierto, la vida sigue su curso, no se detiene y uno tiene que tratar de seguirle el paso por instinto de supervivencia. Y sé que eso a veces se nos ocasiona corretizas en las que perdemos el control, la mesura, el sentido común, pero también hay otros tramos en los que obtenemos mágicamente fuerzas, aptitudes, lecciones inolvidables. Así que reitero, “yo no cambio nada” ni cuando me hice o me hicieron sufrir, porque eso sería también eliminar cuando me hicieron dichosa o cuando yo hice dichoso a alguien. Finalmente como una amiga dice, hay cosas que suceden sin aparente explicación y ahí nos vamos viviendo la vida sin pensar mas allá de la cena de esta noche y después la digestión es tan pesada que nos dura años el dolor de panza, pero al recordar el sabor del platillo, al menos por un segundo se detiene la gastritis.
Yo no cambio nada ¿ y tú?
JD

jueves, 28 de enero de 2010

Los amantes del círculo polar.




Hace cinco días (circulares) que trataba de terminar esta película.

Me rondaba hace años el título en la cabeza.ahora se porque.

Casualidades, ese es el tema.

Me gustan, me gusta la idea de los amores inconclusos, me gusta la idea de la permanencia latente en la vida de otros.

Me gusta pensar que alguien piensa en mi cuando yo pienso, me gusta imaginar que quiza entre el tráfico me toparé con alguien que dará un vuelco en mi vida, que cuando yo me subo por la puerta delantera de un camión esa otredad esta bajando por la puerta trasera.

Latiendo, siempre, hasta ese momento en que los corazones dejen de latir del impacto de encontrarse uno mismo en el otro.

JD

martes, 26 de enero de 2010

Recuerdos.

Hoy recibí una invitación para tomarme un café.
Con una persona que hace aproximadamente quince años que no veo.
Una persona desconocida. De la cual lo único que recuerdo es el nombre.
Ex compañera de escuela.
Miércoles 7:00 pm.
¿qué demonios voy a decirle?
Seguramente indagará de mi vida. ¿Qué voy a contestar?
Me contará de su vida ¿Qué puedo preguntar si realmente no me importa?
Ella dice que me recuerda. ¿Recuerda que?
Ni yo misma recuerdo que hacía hace quince años, a veces me cuesta incluso recordar que vestía el día de ayer.
Algunas veces me siento mal de no recordar a las personas, de no recordar situaciones que los demás dicen que yo viví, que yo estuve ahí.
¿Será que soy distraída? ¿Será que realmente pocas cosas me importan?
A veces pienso que es sólo que trato de no viajar con mucho y definitivamente: los recuerdos pesan.
JD

Jueves


¿Ya son las diez de la noche? Hoy es viernes, eso lo se porque ayer vestí de rojo. Todos los jueves visto de rojo ritualmente. Eso me permite también orientarme a lo largo de los días, hace mucho que no sigo el calendario. Allá en mi isla, los jueves tenían como final una botella de tinto, piano y algún cuento o poema compartido. La pianista me recibía sentada en una poltrona, bajo alguno de los árboles que rodean su casa, a veces de buen humor, a veces enojada, generalmente porque nunca se ha llevado bien con Tchaikovski y coincidía que los jueves tenia ensayo con los primeros violines, en fin cosas de la música, la cosa es que me recibía. Ella bebía cerveza y yo tinto. Una vez superada la emoción desbordada de encontrarnos, de ser jueves y de que exista Tchaikovski, hablábamos. Yo le contaba de mis guerras en la oficina, de mis danzas y finalmente le leía lo que dimos por llamar "cuentos por encargo". Cuentos por encargo no es otra cosa mas que un intento de ejercitar mi escritura. Ella elegía un tema, o bien me contaba alguna historia y yo debía escribirla, a veces me regalaba adjetivos y me sugería verbos. Purista del lenguaje mi amiga siempre tiene muchas palabras para prestar. Me gustaban los jueves, me siguen gustando, sigo escribiendo para ella y ella sigue peleando con Tchaikovski, ritualmente sigo vistiendo de rojo y cuando es posible me siento a tomar vino en la ventana para compartirlo con la cerveza que seguramente toma bajo alguno de los árboles que rodean su casa, yo pienso que ella me piensa y ella quizá haga lo mismo.Pero hoy es viernes (ayer vestí de rojo) y estoy iniciando estas cincuenta oportunidades de contarte algo de mi o de no contarte.
JD

sábado, 16 de enero de 2010

Tienes el mar


Tienes el mar
(adentro)
se te desborda por los ojos.
en mi piel
caminos de sal
al contacto de tus dedos.
Después de dunas
eres caracola
en mi oído
te revientas en olas.
Eres el mar
Yo sólo el pirata
Que vaga por tu cuerpo.
JD

viernes, 15 de enero de 2010

El hijo

Mi hijo imaginario de cinco años,
el que acuesto a dormir cada noche
el que nunca germinó en mi vientre
me hace preguntas complicadas.
Quiere saber de que esta hecho el sol
porque son blancas las nubes
a donde van las aves en invierno
quien pinta las flores de colores.
Ese. El que no existe,
el que solo brinca en mi cabeza
el que fue parido en mis delirios
quiere saber del mundo,
en el que yo lo invento.
JD

miércoles, 6 de enero de 2010

Los libros


Leer ha sido siempre una de mis pasiones, quizá una de las mas desenfrenadas. Empecé a leer por aburrimiento, mi tía era maestra de una escuela rural, me llevaba como oyente y entonces sin más ni mas empecé a leer. Después mi madre se encargó de fomentarme el hábito de la lectura y mi padre de comprarme libros, sin embargo creo que ninguno de los dos se imaginó lo que el conocimiento de las letras desencadenaría en mí. Con los años el leer se ha convertido a veces en mi refugio, a veces en un escudo y la mayoría de las veces el placer de más fácil acceso. Hace años, cuando estudiaba la preparatoria me propuse hacer una lista de los libros leídos, anotaba en tarjetitas el título, el autor, una pequeña reseña y un comentario principal, después conocí la computadora e inicié a hacerlo en formato electrónico y en poco tiempo abandoné el proyecto, quizá me di cuenta de que no tenía mucho sentido, quizá a esa edad tenia otras cosas que ocupaban mi mente. A todos lados donde voy siempre voy cargando mis libros, he cruzado el pacífico de ida y de regreso cargando mis cajas con libros y es común escucharme decir “no tengo nada que leer” mientras me paseo frente a mis repisas repletas de libros como lo haría cualquier mujer ante su closet. Entre más leo, menos “leida” me siento, hay tanto que otros han dicho, quizá por eso es un grato sufrimiento entrar a una librería o visitar alguna feria del libro, tengo que, como un adicto medirme para no comprar todo lo que quiero, finalmente esto de los libros electrónicos me ha ayudado aunque me esté dejando los ojos cada vez menos hábiles. No hay nada mejor entonces que dar o recibir un libro de regalo, cuando regalo un libro pienso mucho en la otra persona, en cómo y dónde leerá, que pensará y si le será útil para algo más que llenar el tiempo. Trato siempre de explicar el porqué lo elegí y si me es posible comentarlo. A partir de los últimos días de diciembre estos seres (los libros) han estado jugándome bromas raras, para empezar antes de salir de viaje elegí un libro como compañero y otro se me coló no se de que manera en la maleta, sin embargo se bajó de ella en un primera plus con destino a León, me dio mucha tristeza pues empezábamos a llevarnos bien pero además de todo era un libro prestado y me dio mucha pena comunicarle al dueño el extravío de su libro. Ahora estoy buscándolo por todas las librerías y además sin dinero, en fin. Lo bueno es que a pesar de que ni Santa Claus se acordó de mi, ni los Reyes Magos hicieron aparición, me regalaron tres libros en estas últimas semanas, uno todavía no lo conozco, pero ya le tengo lugar en mi librero, el de poesía anda conmigo para todos lados, pero el mejor de todos, es un libro al que aun sin conocerlo ya le tenía un aprecio especial, pues viene de una querida amiga y ese libro nos dio una rica tarde de café. “Gracias Raquel”. Así que con el frio que hace y llena de libros, el año pinta para muchas muchas tardes de letras y como dice el dicho, yo leo porque si no me aBURRO.

Dulces lecturas a todos.

JD

lunes, 4 de enero de 2010

La publicación


Una mañana mientras me disponía a ver la película “El lector” (muy apropiada para la situación) recibí una agitada llamada de mi madre para decirme: “Oye, que te publicaron en el periódico, cómpralo”. El silencio en mi teléfono me dio la señal de que había colgado y el silencio en mi cabeza me dio la señal de que “algo” había pasado. Traté de ver la película, pero me preguntaba: ¿Qué habrán publicado? ¿Por qué? Asi que veinte minutos después, mi compañera de película, al ver que no estaba quieta me dijo: “Vamos a comprar el periódico”. En tres minutos estaba frente al volante, cuando llegue a las oficinas me dijeron: ¿Cuántos ejemplares quiere? Mmm que difícil pregunta, pensé que quería regalar algunas copias, pero a quién, quien realmente valoraría lo que eso significa para mi, mmm una, dos, tres personas, además, ni siquiera sabia lo que habían publicado, así que saqué cuentas y dije: Cinco.
Me dieron los periódicos, pagué y me senté en el carro. Me vi. Había una foto mía, una biografía chiquita y tres textos míos. Los revisé rápidamente. Y me sentí satisfecha. Buen trabajo, me dije.
Publicaron mi nombre sin “E”, claro esa es una broma del editor, pero yo sé que soy yo y quienes me conocen también. Me siento contenta, siento que brinque una rayita mas. Adjunto lo que publicaron.
JD
JUSTINE ( con "E")


Ganas.

Ayer pensé que anteayer tenia ganas de hacer el amor.

Ayer pensé también que seguía teniendo ganas.

Sin embargo no lo hice, el amor, me refiero y pienso hoy que no se donde quedaron las ganas.

De acuerdo a las teorias uno no deja de buscar eso que quiere hasta que esta satisfecha la necesidad. Entonces tenia ganas pero no necesidad, digamoslo asi por recurrir a un teorema aristotélico, sin embargo es interesante eso de tener ganas o de no tenerlas, no sólo de hacer el amor, sino de otras cosas, de quedarse en la cama, de leer un libro, de comprarse un dulce, de no pensar en nada.

Yo casi siempre tengo ganas de algo.
A veces de las cosas más simples.

Hoy tengo ganas por ejemplo de no hacer nada, de quedarme leyendo en la cama, de no quitarme la pijama. Eso me lleva a pensar en eso que escribiste de lo importante y lo necesario, pero de eso te platico otro dia.

Leo a Octavio Paz, es el hombre que me acompaña este fin de semana. Su poesia no me suelta, quizá por eso no quiero salir de la cama, quizas por eso ya no tengo ganas de hacer el amor, sino ganas de quedarme sólo con él en la cama.

JD


Cuando tu me amas


Cuando tu me amas
Y penetras mas allá de mis pupilas
Tocando por debajo de mi piel
Amas también a todas las mujeres que soy
A las que estuvieron antes de mi
Y todas las latentes posibilidades de lo que soy.
Por eso me llamas Teresa, Consuelo, Matilda.
Porque incluso tu descubes en mis ojos y en mi piel
A las mujeres que te amaron y a las que aun deseas.
Perturba tu conciencia y pronuncias mi nombre
Para asirte a lo único que en ese momento,
Ambos conocemos como cierto: mi nombre.




Tres horas al dia.‏

Pensarte tres horas al dia es una buena medida
es apenas el tiempo necesario para jugar con mi lengua en la barbilla
que procede de tu boca, que antecede a tu cuello.
Ciento ochenta minutos me alcanzan perfectamente
para enloquecerme por ti y no volverme loco.
Medida exacta que permite no olvidar
los lunares que has dejado como migas
en el sendero de tu cuerpo.
Distribuyo el tiempo tuyo a lo largo del dia
quiero decir que
te pienso un ojo en la mañana
una mano a medio dia
por la tarde una rodilla.
Porque sé
que si no midiese el tiempo
que tu paseas por mi cabeza
con exacta precisión;
entonces
podria pasarme los dias
recorriendote de orilla a orilla
y por las noches
me perderia imaginando
el sonido de tu pelo
enredado entre mis dedos.
Por eso y nada mas por eso
tres horas te pienso.
JD

Las calles que me contienen.


Alguna vez le dije a alguien “ ¿Qué calles te contienen hoy que no estás cerca? En realidad su respuesta fue un silencio, nunca supe que adoquines, piedras o losetas de cemento conocían las suelas de sus zapatos y todavía sigo imaginándome qué tipo de ventanas como ojos abiertos disfrutan de su silueta cuando camina. Hace días tuve la oportunidad de caminar viejas calles, viejas para mi, viejas para el mundo, viejas para si mismas. Creo que quizá ni las calles mismas se recuerdan de tanto tiempo que han existido. Yo, por el contrario me encontré a cada paso, observé el parque en el que aprendí a andar en bicicleta y me dolieron nuevamente las caídas, anduve por la banqueta donde me dieron mi primer beso y me senté frente al kiosco donde me rompieron por primera vez el corazón, todavía recuerdo como lloré todo el camino de regreso a mi casa. Sin embargo han pasado más de quince años de aquellas calles, de aquellas andanzas, de aquellos corazones rotos y esa ciudad siempre es como abrir un dulce caramelo, disfrutable al cien por ciento. Así que instalada en mi papel de guía de turistas de cuatro sudcalifornianas fabulosas me dispuse a mostrar lo poco que se de iglesias, comida típica, museos y costumbres guanajuatenses. Siempre he dicho que una de las cosas que más admiro en la gente es la capacidad de asombro, yo no la tengo, sin embargo como para compensar, tengo una gran capacidad de disfrute, casi todo me causa placer, de manera tal que comerme un elote con chile, limón, crema y queso puede ser para mí una gran aventura. Así que seguida de mis paceñitas anduve disfrute y disfrute varios lugares del estado de Guanajuato. Comimos chalupas, garbanza, enchiladas mineras, nieve de mantecado, cebadinas, guacamayas, gorditas de queso, lechuguillas y gelatinas de jerez con rompope en bolsita. Nos tomamos fotos en cada esquina, en cada balcón, en cada iglesia, museo o escultura que se nos atravesara y claro hicimos un recorrido por nueve bares que nos dejaron afónicas y desveladas. Finalmente nos despedimos con muchas historias para contar a quienes faltaron, seguramente con dos kilos de mas y claro con media suela desgastada de cada zapato. Yo me quedo con mis calles y mis recuerdos, con mi primer beso y mi corazón roto, con seguir preguntándome que calles le contienen, con las ganas de hacer este recorrido de tu mano, mirar tus ojos asombrados a cada paso y yo disfrutando la aventura de caminar a tu lado, pero mientras eso pasa, seguiré esperando.

JD

viernes, 11 de diciembre de 2009

El respeto al derecho ajeno es, si no la paz, al menos no la guerra.


¿Dónde está el respeto señores? Digo esto porque así como fichas de dominó se han venido presentando hechos que me han sacudido, que me han hecho pensar que de plano poca gente respeta al otro en toda su dimensión, pero lo que es peor es que pocas personas tenemos respeto por nuestra propia intimidad. Y las personas que defendemos ese espacio vital nos convertimos entonces a los ojos de los demás en seres fríos, calculadores y egoístas.
Empecemos por algo sencillo: La puntualidad. Para mi hay pocos actos mas irrespetuosos que ser impuntual, creo que aquel que llega tarde a una cita se roba el tiempo de la otra persona, ¿Quién demonios se cree como para quitarle minutos a los demás? El tiempo es nuestro recurso mas valioso, ¿Por qué alguien cree que su tiempo es mas importante que el mío? Asi que por favor, respeten la vida de los demás . Y ahora que digo esto, de respetar la vida de los demás, pienso también en otros actos como ese de exigir explicaciones, resulta que para ser considerado como un buen amigo, un buen compañero uno tiene que andar por la vida dando santo y seña de sus pasos ¿Por qué? Si a veces yo no puedo explicarme a mi misma, porque tengo que hacerlo con los demás. Lo peor de todo es que lo hacemos y nos sentimos mal si no compartimos algo, cuando en realidad es que compartir debe ser un acto voluntario, no el resultado de un interrogatorio judicial. Y tampoco es que al hacer pública la agenda personal esto asegure relaciones interpersonales más valiosas ¿o si? Finalmente he pensado mucho en el respeto físico, cuando digo NO, es no, cuando digo SI es si y me vale lo que piensen. ¿Cómo puede uno decir las cosas más claras? Hace días mientras me tomaba una cerveza estacionada afuera de la casa de una amiga, vino un tipo corriendo, se metió casi por la ventanilla de mi auto y me tocó los senos con tanto frenesí que me los dejó morados. Entre el susto, el asco y el coraje, apenas alcancé a vociferar “imbécil”… CARAJO!! Como decía mi abuelita “para eso son pero se piden” y claro pedirlo tampoco asegura un SI. Al final pensé que fue un acto bastante estúpido, seguramente ni el sintió placer y a mi lo único que me generó fueron moretones. ¿Por qué transgredir?
Respeto señores, mas respeto…
JD

domingo, 29 de noviembre de 2009

Cincuenta.


Cincuenta dias, cincuenta textos.

Le dije al iniciar el ejercicio que serian cincuenta oportunidades de contarle algo de mi o de no contarle. Hoy mientras hago la revisión de los textos me doy cuenta de que en realidad lo que envie en letras fueron cincuenta Justines en forma de palabras.
Día a día me fui descubriendo un velo, quitandome una escama, sumándome una pluma.
"Escribir es un oficio", asi que ESCRIBE -me dijo muy serio- y yo obededí (si como inmaculada).
Escribí tranquila, cansada, eufórica, desvelada, enamorada, enojada, abandonada, amada, sola y acompañada, escribí, escribí, escribí.
No sé aún si logré cubrir las expectativas, pero descubrí que escribo por una imperante necesidad de decirme cosas, ya no me interesa ser leida, no escribo para ello, escribo para entenderme, para encontrarme y para seguirte buscando.

JD

sábado, 28 de noviembre de 2009

Boca



Mis manos se posaron en tus manos, mis ojos en la hendidura doble que hay en tu cara, ahi donde deberían estar tus ojos y solo tienes gotas de agua contenida, acerqué mis labios a tu boca, esas dos lineas delgadas donde escondes vientos en forma de palabras. Huracanes que destierran mis ideas, que sacuden mis malas hierbas, mis tristes pretextos.

JD

viernes, 27 de noviembre de 2009

Los elefantes


A mi me parecen tristes los elefantes.

Mueven la cola y las orejas, se espantan las moscas.

Buscan con la trompa algo y lo comen.

Esa trompa que es otro brazo, que es nariz y es boca.

A mi me dan tristeza los elefantes, en sus ojos me parece que lloran, que anhelan, que esperan.

No odio los circos, pero no me gustan.

Los elefantes no nacieron para andar jugando a la pelota.

Imagino que extrañan aventarse lodo, caminar largas distancias en manada.

Que deprimente debe ser venir de una familia grande, con vecinos animales y amanecer un dia sólo en una jaula, amarrado de la pata.

Si pudiera abrazaría a un elefante y le mentiría a la orejota diciendole que pronto regresará a su casa, que todos preguntan por él y que le han guardado las mejores ramas de un érbol.

Pero no puedo, asi que sólo me pongo triste por ellos y pienso en sus ojos.

JD

martes, 24 de noviembre de 2009

Cosas


La gente se llena de cosas, de libros que se llenan de polvo, de discos que nunca se escuchan ni por asomo no vaya a ser que se rayen, de ropa que nunca usan, de otras gentes que nunca ven, con la que nunca hablan, de la que no saben nada más alla del nombre y todavia los llaman: amigos. La gente no sabe estar sola, por eso atesora, guarda, arrumba en bolsas, en cajas en el closet, en porta zapatos, porta maletas, portatrajes, que importa que no se vean, que no se usen, que no se gocen. Lo que importa es tenerlos, saberlos, poseerlos. Mio, mio, mio. Eso es mio y también aquello y lo de mas allá será mio y también quiero que lo tuyo sea mio, aunque no me sirva. Irónicamente, al final del dia, la gente no tiene nada. La gente sigue sientiéndose vacia, sola. Los zapatos siguen guardados, los discos en silencio, los libros empolvados. A la gente no le importan. Pronto guardarán mas cosas y eso es lo realmente importante.
JD

viernes, 20 de noviembre de 2009

Alas por escamas


Amanece,

no abro los ojos

el aire huele pino

sabe a verde.

Me incorporo al día

creo que es domingo,

de mi cuerpo desaparecieron las dunas

me he poblado de montes y valles.

Hace frio,

mi piel ya no sabe a sal.

Me duele el cuerpo

debe ser la metamorfosis.

Mis pies tocan la tierra

desaparecieron mis aletas

y en mi espalda

pequeñas plumas se asoman.

He perdido mis escamas.

JD

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Te escribí un poema


Te escribí un poema

pero no te preocupes

nadie se dará cuenta

de lo mucho que nos quisimos.

No confesé por ejemplo

de la noche en que te vestiste de luna

ni tampoco de aquel día cuando

tu sabes...

nos faltaron horas.

Ni por asomo dije

que me conoces mas

que a la palma de tu mano

ni que yo sé que tu espalda es suave

y blanca y la diana en la que siempre

aterrizan mis humedos besos como dardos.

No pienses que en mis versos

escondí el lunar de tu brazo

o la cicatriz de tu rodilla

o las muchas horas

en que me tienes rendida.

Yo solo te escribí un poema,

pero no te preocupes

solo dije que sintigo

todo se convierte en nada.

JD

lunes, 19 de octubre de 2009

Tu y yo


¿Como yo siendo yo,

y tu siendo tú

nunca fuimos

nosotros?


Los amigos

esos que creen que nos conocen nos dicen:

(separadamente claro, porque tus amigos no son mis amigos)

"ella es la persona para ti".

Pero no saben

que no queremos ser "nosotros"

que tu y yo, solo podemos

ser "tu" y "yo"

y eso ironicamente nos convierte

en "nosotros".

Tu ocupas el lugar

yo lleno tu espacio

ese que ambas no hemos dado a nadie

y asi seguimos, aferrandonos

a las historias viejas

que nos mantienen, si no vivas,

al menos, menos muertas.

JD

lunes, 12 de octubre de 2009

Antes


Antes sabía preparar café, atarme los cordones de los zapatos y algunas otras cosas útiles como usar el ordenador, desencantar sapos y convertirlos en príncipes. Pero entonces apareciste o regresaste, no lo sé. Y ahora no puedo pensar en nada, nada que no seas tú o nada que no me lleve a recorrer tus cejas, tus labios, los dedos de tus pies. Hoy sólo mato mis neuronas para saber si existes más allá de mis manos.

JD

lunes, 5 de octubre de 2009

Ayer


¡Qué bueno el día de ayer!
Disfruté tanto que vinieras conmigo y te quedaras así, en silencio, mientras la tarde caía y el sol alevoso nos pintó el cielo de colores como para enamorarnos.
¿Cómo si necesitáramos de su ayuda, verdad?
Sentía tus pasos lentos a mi lado y sonreía. Bajé la cabeza para no verte, para percibir tu cercanía con la piel, como un ciego.
¡y cómo nos reímos!
Te conté mis chistes malos y tú en un acto de amor te divertías. Recordamos y recorrimos nuevamente de la mano todas esas “nuestras historias”, nos preguntamos las mismas cosas y dimos distintas respuestas, porque hoy, no somos aquellos, los de antes, sino estos, los de ayer. ¿Bebimos café? No lo recuerdo, solo tengo en mi memoria el vino tinto, pero quizá si lo hicimos.
En fin, esta nota es solo para decirte gracias, la pase muy bien, te lleve conmigo todo el día y creo que tu también la pasaste bien. Lástima que no te hayas percatado de eso, que estuvieses lejos, en tu trabajo, en otro lugar. Pero yo te lleve conmigo y eso me basta.
JD