sábado, 30 de octubre de 2010

Calle...


Ahora con Horacio en el hospital, he tenido la oportunidad de caminar esta ciudad llena de árboles enormes y plantas que se asoman a cualquier provocación. Claro que extraño a Horacio, la comodidad y la rapidez, pero su resfriado (pulmonía) me obliga a recorrer a suela viva las banquetas y es que caminar una calle, conocer la ciudad a pie, es casi tan emocionante como desnudar un hombro, como meter la mano bajo la sábana y hacer contacto con otra piel. Andar en auto nos impide ver la cara de las gentes, los detalles de las casas, las elevaciones que se forman en las banquetas porque a los árboles les vale madre que pongan límites y crecen sus raíces hasta romper el cemento. Esta tarde he seguido a una ardilla de cerca, ella camina como malabarista por la orilla de una barda con mucho cuidado, hace equilibrio con la cola y voltea a todos lados, de repente una lata de coca cola interrumpe su paso, se queda quieta, regresa un poco, se inquieta, no sabe qué hacer, decide bajar, brinca y camina unos cuantos centímetros a mi lado, después trepa otra vez. Odié esa lata de coca cola. En una esquina me topé con un hombre mayor, dormía sentado en una banca de cemento, el olor a mugre, a fétido era casi insoportable, estaba rodeado de botes y bolsas de plástico, ¿dónde está su gente? ¿dónde estamos los humanos?
La vida está ahí, afuera, en la calle, sobre las banquetas, ahí donde he visto chavos bailando, haciendo batucada, ahí donde ayer escuché jazz , ahí donde la loca del pueblo se mecía al ritmo de “I will survive”, ahí donde la ciudad late, vibra, siente, duele.

miércoles, 27 de octubre de 2010

AbraSo


Después de sumar las horas de madrugada en la carretera, después de sumar las monedas para el viaje, después de juntar las respuestas a las preguntas esperadas, después de ver a mi madre esperando despierta a su Mafalda y preguntarnos por nuestras vidas, las comunes y las ajenas, por los amores y las circunstancias, después de llorar y reír como hembras que han luchado con la vida a cuestas. Después del desayuno con Josean en el que nos sobró café y nos faltó plática. Después de llegar al teatro, de los bailarines, de la desesperada búsqueda de camerino y espacio para ensayar, del olor a brea, gomina y maquillaje, aparece ella. María corre como desde otra dimensión y se abraza a mi como buscando refugio. Lloramos.
¿Quién se refugia en quien?
¿Quién es la niña, quien la mujer?
Y nos quedamos así, abrazadas, llorándonos, cada quien por sus cosas, por sus luchas, por sus miedos.
Abrazo, abraso…

Colgadas una de la otra nos convertimos en todas las causas y soluciones que nos atañen, somos una para la otra, por un segundo, el ancla que nos mantiene, la madre lejana, el padre perdido, el amor descalabrado, la ilusión de unos ojos, la amiga que nos duele, la hermana pequeña, la hermana lejana, la vida que late, la soledad que se nos hace evidente. Pero somos también un par de brazos, brazos ajenos a los mios, que en este momento me reciben, me arropan, que no preguntan, que solo me envuelven y reciben a su vez mis brazos, y no hace falta nada más.
Después, después, después vino la llamada, el café, el público, la risa, la placidez, la sonrisa… me quedé con el abrazo, de esa hermana mía mujer convertida, que me sigue desde la distancia con sus convers y su piano, caminando por su vida.
JD

domingo, 24 de octubre de 2010


Te devuelvo tus manos
y libera tus tierras de mis nombres
de nada le sirve al corazón
fragmentos de ti.
Ya después total
si vuelves a tiempo
vuelve toda y total.

FITTE

domingo, 26 de septiembre de 2010

En la doliente soledad del domingo...

Yo no sé cuanto se habrá hablado o escrito sobre el tema, seguramente mucho. Lo que sí sé es que la “soledad” es un sentimiento que nos visita a todos al menos alguna vez. ¿Cómo puede alguien sentirse solo en este mundo en el que ya casi no cabemos? Dice el diccionario que la soledad es “aislamiento o confinamiento, falta de contacto con otras personas”. Entonces, ¿porqué ayer, sentada en el sillón de un bar repleto de gente me sentía tan sola? Me confieso una persona solitaria, incluso por temporadas ermitaña, suelo defender mi espacio vital, mi silencio y mi tiempo como un tesoro, pero pocas veces me siento “sola”. Dicen que la soledad es el “mal de nuestros tiempos” (ahora que vivimos en urbes de millones de personas), dicen que más vale solo que mal acompañado, dicen que solos venimos y solos nos vamos, dicen que… Yo creo que la soledad no tiene nada que ver con quienes nos rodean, creo que tiene que ver con una falta de comunión con la otredad. Muchas veces me he sentido acompañada en la lejanía de quienes se que me aman e infinitamente sola en compañía. Supongo entonces que en ese sentido es más bien una falta de intimidad, una ausencia. Quizá lo de ayer en mi caso fué eso, que entre tanta gente se hizo evidente la ausencia, se materializó y me hizo ver que, aunque llene mis días con otras cosas y otras gentes, existe.

Aquí a tu costado
de lado o mirando al techo
la soledad me aplasta
el vacio me ensordece
y miro mi cuerpo desnudo
que entristece.

JD

jueves, 23 de septiembre de 2010

Uno nunca sabe a dónde rodarán las letras


Alguna vez pegué en la puerta de mi recamara textos y poemas que me gustaban, mis conocimientos de libros y autores eran menores que ahora (que hoy por hoy tampoco son muy amplios) y entre todo eso, pegué unas líneas que mucho tiempo después me enteré que eran de un tipo apellidado Sabines. “Uno nunca sabe a dónde van a rodar las letras”, pienso ahora cuando recuerdo esa anécdota. Seguramente el maestro Sabines nunca se imaginó que sus creaciones literarias estarían pegadas con Resistol en la puerta de una mocosa de trece años. Poco después descubrí que las letras me servían de algo más que no tenía nada que ver con la escuela y empecé a escribir. El punto es, que ahora a lo largo del tiempo no sé donde está todo aquello que he escrito, quizá en alguna carta, en una caja, no lo sé, no me preocupa tampoco. Lo curioso es que, en un reciente encuentro de escritores, un adolescente me pidió una copia de uno de mis escritos, con autógrafo y todo y pienso si esas líneas mías estarán en alguna carta de amor o en el bote de la basura o pegadas en la puerta de su recámara… Ahora escribo por necesidad, es la forma en la que me comunico conmigo misma, es un silencio imperante y adictivo. Por eso agradezco infinitamente a quien comparte conmigo este pedacito de mi, lógicamente lo hacen las personas más inesperadas, los cercanos pocas veces entienden que es en estos espacios donde están las claves para descifrarme, o quizá poco les importa. Es por ello que me sorprendo gratamente cuando alguien de lejos me comenta en el blog, o me hace alguna observación o comentario al aire sobre lo que he escrito, porque sé que hay alguna empatía, “los sentimientos son universales”, dicen… Yo seguiré escribiendo, una vez aquí, esto es un camino sin regreso, no importa si lo que escribo es bueno, no tienen ninguna finalidad ni propósito específico, (quizá mínimamente la intención de no volverme completamente loca). Dejaré entonces que rueden las letras… gracias a los que se asoman por aquí…
JD

lunes, 20 de septiembre de 2010

Yo sólo queria flores...

















“Espero mucho de las personas que amo-demasiado quizás-
Espero y hasta pido. Pero no sé exigir” S.B.
Es una pena que uno no pueda querer a la gente como quiere que la quieran y que la gente no pueda querernos como nosotros queremos que nos quieran. (Yo sólo quería flores). En esto del amor la complicación nace de qué todos tenemos expectativas, ya no se diga altas o estándar, sino expectativas propias, subjetivas, personales. Entonces mi cabeza piensa que: si tú me quieres…. entonces….y si yo te quiero…. entonces…. Y lo que pasa es que nunca nos ponemos de acuerdo.

Alguna vez dije “No crear expectativas, vivir el momento” consecuencia directa: censura.

Sin embargo ¿Qué otra cosa hacemos que no sea eso? Ahí vamos por la vida enamorando y enamorándonos, amando y desamando sin pensar, sin detenernos, rompemos corazones y nos rompemos el alma, sentimos… nos es inevitable. Yo quiero de una forma errática, lo quiero todo y hay quien dice que “no tengo límites”, quiero con todas mis fuerzas, con todas mis ganas, con todo lo que tengo y todo lo que soy. No puedo tenerlo todo, aunque lo quiera, lo sé, pero eso no hace que no lo quiera. Lo sigo intentando. (Yo sólo quería flores). Soy una suicida amorosa, voy, vengo, me aviento sin paracaídas y sin casco. Pero siempre trato de ser lo más clara posible. Establezco el espacio en el que puedo moverme y no prometo mucho. Tampoco espero mucho, soy consciente de la naturaleza cambiante de los seres humanos, de los arrebatos y las bruscas modificaciones de las distintas realidades. Pero eso no es suficiente. Desgraciadamente hemos aprendido que el amor implica posesión. El ego nos hace querer ser prioritarios del otro, porque además pensamos que: “si nos ama debemos serlo”. Amar libremente, sin tapujos, sin condiciones, sin límites, sin encadenar ni encadenarse, supongo que es privilegio de pocas personas y de muchas neuronas. Finalmente el corazón es sólo un músculo. Todo está en la mente. El amor rosa, el deseo, el enamoramiento, es otra cosa, “vericuetos químicos” (deliciosos).
…Yo sólo quería flores, un café, una tarde haciendo nada, un orgasmo compartido, un silencio respetuoso, una admiración mutua, un momento presente, un querer estar más allá de la historia… “vayamos al balcón a ver llover”...
JD

martes, 14 de septiembre de 2010

Para leer a Josean


Hace días que el enojo me tiene atrapada, no he encontrado el tiempo para leer como acostumbro, el cansancio me vence, todos los días observo mis libros como se observa al amante inalcanzable. Mi lista de “libros que quiero leer” aumenta, los artículos y sitios de internet en mi lista de favoritos cada día se hace más larga. Una cuartilla, un poema al día al menos: me digo como autoperdonándome. Pero, para leer a Josean, eso no es suficiente…


Hace algunos meses tuve la fortuna de ver brillar en mi msn una ventanita que decía JOSEAN, detrás del parpadeo naranja se encontraba un hombre lleno de texturas, colores y voces. Hablamos por horas, después fuimos al cine, tomamos café, fuimos a los bares, al cine, compartimos libros, secretos y anhelos. Nos hicimos amigos.

“Es importante saber a quien tiene uno enfrente”, me dijo un día.

Hoy a la distancia, leerlo, no es sólo un acto de amistad, de encontrarme con él como sentada frente a su taza de té color rojizo, es también una provocación, una introspección, un descubrirle y descubrirme entre sus letras. Irreverente, irónico, crítico. Lector empedernido y escritor sin pelos en la tinta, que no tiene empacho en usar las palabras: “coger, semen, vagina, calentura” en sus textos y poemas. Pero que tampoco tiene miedo de escribirse vulnerable, solo, enamorado, reconstruyéndose. Leerlo requiere toda la atención emocional que uno pueda tener, un desnudarse para encontrarse entre sus líneas.

Es por eso que esta tarde, compré café, una cajetilla de cigarros y me dispuse a leerle, gracias Josean, por tus letras, por ser mi amigo, por estar…


JD

viernes, 10 de septiembre de 2010

Estacional

El árbol de tu ausencia
ha comenzado a florecer:
es la primavera.
Hojas silenciosas
se mecen bajo el sol
frutos de vacío cuelgan de mis ramas
hay flores de abandono
rebozándome la piel.

La mejor edad


Recibí tres regalos. Uno por cada década, supongo. Los tres significativos y únicos. Escuché mi canción favorita en vivo, cuatro de mis personas importantes me llamaron para decirme que es bueno que siga en este planeta y eso es bueno, supongo. La verdad es que yo moría por llegar a los treinta, en realidad no hay una explicación lógica, pero creo que es la mejor edad de las mujeres (dicen que debo esperar a los cuarenta para hacer esa afirmación, o como dice Jerus que hasta que entienda porque las salchichas vienen en paquetes de 10 y las medias noches en paquetes de 8 no puedo entender la vida), a mí el número treinta me gusta, muchas mujeres que han marcado mi vida han estado justo en sus treinta cuando yo las conocí. Quizá esta fascinación por los treintas sean las ganas de marcar la vida de alguien. En realidad creo que hoy puedo decir que he vivido lo suficiente como para entender que esta es una ruleta que sigue y sigue sin importar si le atinaste al premio mayor, que a veces el premio mayor no lo es tanto y que ya me he equivocado lo suficiente como para seguir equivocándome sin sentir que se me abre el piso en el que camino. Hoy ya no quiero ir a Cuba a buscarme marido, como alguna vez dijimos Liliana y yo que lo haríamos justo al cumplir treinta si no nos flechaba Cupido antes, tampoco necesito que me quieran para querer con cada una de mis células, he sobrevivido al amor, a la ausencia y a la pasión. Hoy puedo entender que luchar con todas mis fuerzas puede no ser suficiente y aún así seguir en la batalla, se que el tiempo es lo más valioso que tengo, que las personas cambiamos y que esa es precisamente nuestra maravilla. Hoy tengo el valor de decidir, de elegir, de ser y de seguir… Así que… bienvenidos sean los treintas. “Los fabulosos treintas” me dijo mi madre al teléfono justo a las 11:45 de la noche. La hora exacta de mi nacimiento.
JD

jueves, 26 de agosto de 2010

Ha muerto mi reloj.


Ayer a las 8:40 pm mi reloj dejó de vivir.
Se detuvo. Se cansó de guiarme los días, se le acabó su tiempo.
Me siento triste. Cargada de simbolismos personales esta pulsera de metal y manecillas me acompañó muchos años. Es una lástima, bien dice Emilia que llevo en mis manos a las personas que marcan mi vida. ¿Esto quiere decir que esta persona se ha ido de mi vida también? ¿Justo en la bocaescena de mis treinta años?
De cualquier manera hoy mi mano se ha sentido vacía, le faltan algunos gramos a mi lado izquierdo y aunque el cristal rayado, cicatrices de tantos golpes juntos, ya no me dejaba leer bien la hora, yo lo tomaba con romanticismo, pensando que eran sus arrugas, sus marcas…
Pero se nos terminaron los minutos, las horas juntos.
Lo he guardado en su caja, en la misma en la que llegó, ahora formará parte de las reliquias, de los recuerdos.
Aunque pensándolo bien, quizá tenga arreglo si lo llevo al relojero, quizá si le ponen una pila nueva, si le mueven las manecillas, le cambian el cristal…. pero la caja dice que no tiene pila, que funciona con el ritmo de la vida, ¿entonces? ¿Ya no tenemos? ¿Perdimos el paso? ¿No hay más?
“Nada es eterno”, atentamente mi reloj…
JD

Fui al mar...


Fui al mar

al caer la tarde

y no estabas.

Me llené los ojos de sal

le pregunté a tus hermanas

y no estabas.

Que silencio...

aún entre mareas

entre la arena

entre las nubes rojas de sol

me rondas por la mente

fui al mar

y no estabas

JD

viernes, 20 de agosto de 2010

Escenotecnia



Hace algunos años escribí para Liliana una serie de diez relatos cortos, en uno de ellos le hablaba de la magia del teatro, no recuerdo exactamente el texto, lo que sí recuerdo es que le decía que los espectadores nos escapamos del mundo real en cuanto inicia la función. El teatro siempre me ha gustado, lo disfruto en casi todos sus colores, pero hace días tuve la oportunidad de participar en un taller de ESCENOTECNIA, esceno¿qué? Si. Yo pensé lo mismo, sin embargo poco a poco fui entendiendo todo lo que este arte-técnica involucra, como casi siempre me quedé con ganas de más. La iluminación, la ubicación de bocinas, el manejo de la tramoya, de las telas, los reflectores de todo eso que viste y embiste al artista, que lo complementa, que lo comunica y lo sitúa dentro de su obra. Maravilloso. Además de que el curso lo tomé en un hermoso teatro isabelino (ahora sé las diferencias arquitectónicas de los teatros) y pude conocer como conectan los equipos, como son los focotes esos por dentro y como hacen que se prendan, se paguen, den vueltas y cambien de tamaño, jajajjaa. Por supuesto que ayer que fui a ver una obra de teatro todo me fue diferente, ahora tengo un ojo mas educado, jajajjaa… ¡Viva el teatro!
JD

sábado, 31 de julio de 2010

Errante


Aquí voy otra vez… Errante… Siguiendo y buscando, tratando de encontrarme, de encontrarnos. ¿En qué momento terminará este andar atinadamente desatinado en nuestras rutas? ¿Será que como dice el poema “ …sólo en el otro mundo del sueño te consigo…” ?

Necedad humana, cada día me sorprendo mas de nosotros mismos.

Pero sigo, (aún con la sorpresa), camino por estas calles de inmuebles abandonados, tristes, vacios, mugrosos, llenos de cacharros, casas con ventanas rotas, puertas caídas y plantas que aprovechan para habitar cualquier espacio de tierra disponible y llenar este vacío de flores. ¡Cómo llueve! La gente se empuja, se esconde bajo los pequeños techos disponibles, entonces surge al instante una marea de paraguas coloridos por las banquetas. Yo me mojo y en rebeldía levanto la cara y saco la lengua para beberme las gotas… agua… agua clara… agua de nube… mójame ahora que me siento árida…

Pasos firmes. Gracias por la foto Emilia.
JD

miércoles, 21 de julio de 2010

La libreta de las listas


Esta mania de anotarlo todo... Esta tarde llovía, la tarde de ayer también llovía, yo también llovía un poco o como me dijo un taxista "serenaba" , eso tenía yo, estaba "serenando" a mis demonios, a mis dudas, a mis miedos... en fin.... mientras veía caer las gotas pensé que debía borrar de mi lista "libros que quiero" uno que Josean me regaló hace unos días, en nuestro último café compartido. Gracias Josean (nunca me acostumbraré a que te llamas Antonio).

Mis listas, tengo listas de todo, de las cosas que debo hacer antes de morir, de las personas importantes en mi vida, de mis canciones favoritas, de los libros que quiero, de palabras que me gustan o no me gustan, de películas, de palabras paceñas, de cosas que debo regalarle a mi mejor amiga, de lugares que debo conocer, de frases célebres, en fin de todo o de casi todo lo que me interesa. ¿porque? ... lo hablaré con mi terapeuta...
JD

martes, 6 de julio de 2010

Menos tu vientre


Yo, que bailo desde el centro, desde mi origen, desde donde vendrá mi descendencia....


Menos tu vientre, todo es confuso.
Menos tu vientre, todo es futuro , fugaz, pasado, baldío, turbio.
Menos tu vientre, todo es oculto.
Menos tu vientre, todo inseguro, todo postrero, polvo sin mundo.
Menos tu vientre, todo es oscuro.
Menos tu vientre claro y profundo.
Miguel Hernández

domingo, 20 de junio de 2010

JS


"Al contrario de lo que suele decirse, el futuro ya está escrito, aunque nosotros no sepamos cómo leer la pagina".
José Saramago.

viernes, 4 de junio de 2010

OOPA !!!


Son las siete de la mañana, la carretera está tranquila, dos duraznos y un café me acompañan y claro la emoción de que bailaré por horas…. Seminario de Danza Romani… Llego al lugar, poco a poco mujeres de todos los tamaños y colores nos vamos agrupando, la tribu se va armando, la cofradía nace. Dos horas después hemos dejado en la duela el sudor y la energía de nuestros cuerpos, las faldas de colores vistas en el espejo parecen flores. Pienso que eso es un pleonasmo, mujeres convertidas en flores, somos un ramo en movimiento.
Y bailo… bailamos…
La danza es vida. Es escribir con el cuerpo, es tener control de cada uno de los pedazos que me forman, es enfrentarme a mi misma, encontrarme, descubrirme, amarme.
En dos días, nosotras, esas veinte brujas reunidas, bailamos, nos mecimos, aplaudimos, tocamos el piso con las manos, con el cuerpo, con los pies. Hicimos un circulo, protegidas, energéticamente conectadas, con velas, flores e incienso hicimos un pacto femenino que será indisoluble aunque no volvamos a vernos.
Yo, flui, regresé a casa con el cuerpo cansado, la mente liberada y el alma menos pesada. Mi cuerpo, este que me sirve de transporte , y esta piel que me hace sentir tantas cosas ahora son diferentes, tienen en su memoria cosas nuevas…
Hoy se que hay un poema resultado de la caligrafía de mis pies…

miércoles, 26 de mayo de 2010

Constante


Del lunes sigue el martes
el domingo sigue llegando después del sábado
los árboles siguen desnudándose en mi jardín
pero no suena el teléfono .
Las niñas juegan a la cuerda
los niños a ser policías
el despertador suena a las seis de la mañana
pero la cama es inexplicablemente fría.
Tomo café temprano, salgo a la calle,
los semáforos siguen siendo rojos y verdes,
me venden el periódico, escucho la radio
pero no amanece.
Salgo con los amigos, bebo vino
abro un libro, hago planes
me lleno de hastío, peleo con las cerraduras,
pero en la mesa solo hay un plato
todo sigue como antes
preciso y constante,
es decir que todo sigue igual:
pero sin ti.
JD

lunes, 17 de mayo de 2010

jueves, 6 de mayo de 2010

Antigua vida mia


A mí me encantan las mujeres, cada día me siento más orgullosa de formar parte de este conjunto de seres maravillosos. Mi vida, como la de todas las mujeres ha estado marcada, lacerada, forjada, de otras mujeres… es una cadena interminable. Madres, abuelas, hijas, amigas, hermanas, compañeras de lucha, enemigas, cómplices. Todas. Me encantan las que se polvean la cara, las que cargan sus cestos llenos de frutas o flores como si los huipiles se extendieran sobre sus cabezas y tomaran más vida, las que no olvidan meter un yakult en la lonchera, las que se inscriben en una cátedra de ingeniería sabiendo que aún hoy serán extrañas en esas aulas, las que se compran cincuenta pares de zapatos, las que van y vienen dia a dia, que sufren, que aman, que gozan, que hacen, dan y son vida, todas. Termino apenas de leer “Antigua vida mía” un libro para mí femenino, de mujer para mujer, la historia entrelazada de dos mujeres amigas, que llevan a cuestas las historias de sus madres, sus abuelas y sus hijas. Violeta y Josefa, distintas, opuestas, unidas, inseparables.
Debo este libro a Josean -un hombre maravilloso a quien con orgullo puedo llamar mi amigo- que me prestó sin recelo el ejemplar de Marcela Serrano y no sabía él que me daba algo más allá de las 371 páginas leídas. Antigua vida mía, me dio un descanso, me dio voz para muchas sensaciones, emociones y sentimientos, me dio recuerdos, nostalgia, felicidad, me hizo escuchar una vocecita que decía “a veces yo siento o pienso igual” ó “yo he estado así”.
Hay Viola y José qué voy a hacer ahora que ya cerré el libro….
Les dejo algunos fragmentos, resultado de las pláticas o reflexiones de los personajes, que los disfruten…
PD: Tengo que regalártelo, eso “nos” hará entender muchas cosas.
JD

· Elegí a Violeta entre todas mis amigas porque nuestra historia se remontaba tan atrás que cualquier explicación era innecesaria. Ella formaba parte de mi infancia, era casi un miembro más de mi familia. Por eso me resultaba tan cómoda: lo que hiciéramos juntas era como hacerlo sola. Y mi miedo al vacío no me permitía tanta privacidad.
· Difícilmente a esta edad estrecharías nuevos lazos, no despilfarres los que has mantenido por una vida entera.
· Tanta vida dentro de ella. ¿Para que la andaba prestando?
· Aparece esa otra que no es ella y que a ella le gusta tanto.
· Elige. Heroica o prudente, querida. Ambas cosas no pueden ir juntas.
· Es la vida, mujer, las penas la ponen sabia a una.
· ¿No será mijita que tu problema con ella no es más que el susto de llegar alguna vez a ser así?
· No tengo más remedio. Confiaré en ti tan sólo porque en la vida hay que confiar en alguien.
· Las mujeres no matan a alguien ajeno a sus sentimientos. Ellas matan amantes, hijos, maridos…sólo lo que han amado.
· Lo amenacé: no acompañarme en esta aventura sería considerado una causal para romper nuestro contrato.
· Ella se inventó a sí misma.
· Tengo muchas historias que bordar.
· Lo echo de menos y lanzo un par de imprecaciones por su ausencia.
· No es el sexo lo esencial, es el romance.
· …solía decir que yo era del tipo de mujer que exige ilusiones, como otras exigen joyas…
· Y amo todos esos detalles. Es la única decadencia que soporto.
· A veces hablo contigo, como si hablara conmigo. Sé que tú no eres eso, lo que me maravilla de ti es que no eres eso, eres lo diferente de mi, otra.
· Suelo mandarle pequeños recados tontos, frases cualesquiera, lugares comunes pero ciertos, como todo lugar común. Ella los aprecia, comprende estas modernas señales de humo, palomas mensajeras que le dicen, no te olvido.
· Es fundamental diferenciar la pena de la angustia. La angustia inmoviliza, la pena hace crecer.
· Hay un elemento de la neurosis femenina que temo especialmente: la lealtad al malestar
· Para ser la mujer que era, y haber hecho lo que hizo, y haber vivido lo que vivió, me parece una persona demasiado entera.
· Si algo importante me ha pasado desde la última vez que te vi es que ya no soy joven.
· Le explique que había abandonado la juventud el día en que dejé de consumir los momentos, de vivirlos con rapidez, apurándolos para saber qué venia después. Ignoraba el acontecer en que estaba para saltar al acontecimiento siguiente, siempre ansiosa por vivir lo que, suponía, me deparaba la vida. Mi norte era tan marcadamente el futuro, que apuraba el presente sin atesorarlo. sin vivirlo. Cuando descubrí el placer de retener cada momento, alargarlo intensamente, concentrándome en él sin soltarlo, inhalándolo como si fuese opio o la fragancia del azahar, entonces dejé atrás la juventud.
· Es que nos hemos encontrado en un punto de la vida, el punto del medio, cuando íbamos camino a convertirnos en unos escépticos o descreídos. Nos devolvimos juntos la fe, uno al otro. Y hoy lo que nos pasa, lo que de verdad hacemos, es completarnos.
· No estoy privilegiando una opción sobre otra. Ésta es la que yo necesitaba, tú lo sabes. Me he pasado la vida buscando una forma coherente de vivir y siento que la he encontrado. Hay mil opciones posibles.
· Cada uno sabrá cual es su forma. Lo importante es saberlo a tiempo. También lo sabrás tú, y yo no descalificaré tu opción, ni tú la mía. ¿verdad?
· No me interesa el pasado como tal. Me interesa para entender quiénes somos hoy.
· No es la nostalgia. Es la añoranza. Y créeme, no es lo mismo.
· Porque creo que a cada una nos suceden solamente las cosas que nuestra fortaleza es capaz de soportar. Y la tuya ha sido, es, muy grande.
· Porque no he sabido mirarme de frente, porque he necesitado de otra femeneidad –aunque fuese mi opuesta- para hacer mí propio relato.

Marcela Serrano